The Surroyal, preparados para despegar con su primer disco: «Estas canciones son como la película de nuestro grupo»

La banda de San José de la Rinconada tocará en la sala Even (Sevilla) el próximo 28 de marzo, fecha que servirá no sólo para poner en escena algunas de sus nuevas composiciones sino, también, para probar su nuevo directo

The Surroyal Grupo Sevilla Disco Concierto

Lo atípico a veces se esconde entre lo común y lo ordinario. Por ejemplo, esta es la clásica historia —casi un cliché— que encajaría con la mayoría de biopics de cualquier banda inglesa: cuatro amigos que se conocen del instituto forman una banda en el garaje de uno de ellos, con divertidas consecuencias. Esta es, de hecho, la historia de origen de The Surroyal: cuatro amigos de San José de la Rinconada —Gus Bernal (Agustín Serrano, 1994); Ian Mystery (Sergio Vacas, 1998); McBeetles (Ángel Castilla, 1999) y Josema Guirao (José Manuel Gil, 1999)— que, allá por 2019, deciden empezar a quedar para tocar música. «Aunque para nosotros el principio de la banda lo marcamos en 2020, cuando sacamos nuestro primer tema (‘Mary’s Song’)», afirman Ian, voz y guitarrista del grupo. Una historia común, envuelta por lo singular e inusual.

«Primero tocábamos en los locales de Torneo», relata. «Hasta que un día, el padre de Gus nos dijo: ¿por qué no venís aquí, al garaje, y lo adecuamos y tocáis? Somos muy afortunados, no muchos grupos pueden decir lo mismo». Poco a poco, la banda de la Rinconada se ha hecho un hueco en la escena: ganaron el FNAC Sevilla Live Fest, tocaron en Interestelar, en Sofar Sound e incluso han participado en Tierra de Talentos. «Todo eso nos lo hemos buscado nosotros, ha sido autogestionado», confirma. «El día que alguien se fije en nosotros verá que somos una banda que hemos trabajado mucho y sabemos todo lo que hay detrás».

Al principio no había una idea clara: existían referentes comunes, pero casi todo era instinto, hermandad y, sobre todo, ganas de divertirse. Poco a poco, The Surroyal fue cogiendo forma y, sobre todo, identidad propia. Aires que van de Queen a Oasis o Arctic Monkeys, una mezcla de estilos del que ha surgido un proyecto que suena a muchas cosas, pero sobre todo a sí mismo: «Cuando nos vinimos al garaje fue una transición hacia la profesionalidad, empezamos a darle forma de estudio, a grabar nuestras propias cosas desde aquí», explica Josema Guirao. 

En aquel garaje se prendió la mecha creativa y desde entonces el grupo no ha dejado de crear y publicar temas, a los que han sus dos primeros EPs (‘Call to Adventure’ en 2022 y ‘Sexy Ocean’ en 2023). Casi siete años más tarde, el grupo está por publicar su primer trabajo del que ya se ha conocido su primer adelanto ‘Golden Key’. «Tantos años tocando nos ha mejorado como músicos, nos ha permitido saber expresar y exteriorizar lo que queríamos transmitir con la música a nivel individual», afirma McBeetles. «Todas esas referencias las trabajamos para que entre en una masa que sea uniforme, pero que tenga algo nuevo, además de patrones reconocibles y que sea el fruto no solamente de nuestros gustos personales en cuanto a música, sino de haber aprendido a gestionarlo a nivel del lenguaje musical e incorporarlo en una canción».

EL 'SONIDO SURROYAL'

Esa fórmula de trabajar las canciones se traduce a su vez en la exploración de una cantera melódica compuesta de una gran multitud de capas, de donde los sevillanos extraen un sonido con identidad propia: «Claro, existe una búsqueda activa», admite Josema, «una intención de encontrar nuestro estilo. Todos los grupos lo tienen. Quizás no es un objetivo que hayamos obtenido aún, porque siempre vamos a estar en constante búsqueda y desarrollo de nuestro legado artístico». Para McBeetles la clave está en que hay grupos a los que les unen los mismos referentes, pero a ellos «simplemente nos gusta la música».

The Surroyal: «Hemos encontrado una identidad, que es la que vamos a defender de ahora en adelante»

En sus canciones se evidencia esa atracción por la conjunción de ritmos, estilos y elementos pertenecientes a una gran variedad de géneros. «No nos gusta cerrarnos, siempre hay un debate abierto para mezclar estilos. Cuando traigo una canción, estoy abierto a que se convierta en lo que tenga que ser, como en ‘Golden Key’, un tema que tiene hasta un poco de breakbeat. Todo eso ha facilitado que la banda tenga un poco más de identidad».

El proceso compositivo, con el garaje —es decir, la pre-producción ya en mente—, con dos cantantes y compositores que se complementan, propicia un terreno fértil para que cualquier idea [«incluso el silbido de uno que pase por aquí», apunta McBeetles] pueda ser considerada como válida, desencadenando a su vez muchas otras ideas. «Partimos siempre de un esqueleto con posibles melodías y estructuras. Tenemos la suerte de tener aquí al productor [Francisco Javier Cabrera Escot] en el proceso para grabar y probar ideas», explica Ian.


«Otra de las ventajas», señala Josema, «es que componen tanto Ian como Gus, los cantantes principales, y cada uno trae esqueletos de canción que difieren entre sí pero no se pisan en géneros. Cuando uno trae una cosa más dura, justo el otro viene con algo más pop o tranquilo, así vamos combinando y de ahí surge la magia», detalla el batería de The Surroyal. En este sentido, Escot, el productor, se define como «el pegamento» del grupo, quienes se refieren a él como su quinto Beatle. «Me traen las ideas, las trabajamos, las armonías y melodías, y desde ahí empezamos a convertir la canción y llevarla hacia distintos sitios hasta dar con la tecla. En esa combinación de estilos es donde se encuentra el alma del grupo».

MUCHO 'DIY' Y AÚN MÁS PAPELEO

En The Surroyal son como una hermandad. Un grupo que ya son como una familia y que ha generado a su alrededor una suerte de grupo aún más grande —amigos, familia—. No solo por su forma de entender la música, sino por las decisiones que han ido tomando en el camino. Todas encaminadas a la libertad creativa que, por supuesto, para una banda joven pasa por la autogestión y el do it yourself al que todos los grupos se ven abocados hasta que encuentran [o no] un sello o una oficina. 

De momento, ellos son la oficina: Ian se encarga de encontrar bolos, Josema del papeleo y los concursos, Ángel del hospedaje y los viajes y Gus de los temas financieros. «Al final, como no tenemos ni un padrino ni una agencia detrás echando billetes, te lo tienes que autogestionar, que creo que es la realidad a la que se enfrentan casi todos los grupos en sus inicios», concluye Ian.

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No obstante, con la gira que vendrá con la salida del disco, The Surroyal ha empezado a dar pasos por el camino de la profesionalización. Un salto oportuno, dada la importancia del momento en el que se encuentra la banda: «Estamos dando pasos previos [hacia la profesionalización], pero no nos gusta soltar el control creativo», afirma Ian. «Nos hemos constituido como empresa, para poder organizarnos mejor, pero de momento en este sentido solo hemos recurrido a un servicio externo, una agencia, que nos ayude con el directo, a hacerlo más profesional».

Antes, admite Josema, «era todo una locura». La idea es que, con este disco, el grupo tenga un directo que hable por sí mismo de la banda y que la experiencia sea no solo la de ver algo genuino, sino también a unos músicos con tablas, experiencia y savoir faire. «Antes era todo muy naif», argumenta Ian. «Había un setlist que hacíamos el día de antes, pero hemos aprendido a organizarlo según la intensidad de la canción, que el concierto tenga sus tramos. Si te quieres profesionalizar, todas estas cosas empiezas a tenerlas en cuenta. Estamos trabajando muchísimo en ese sentido, a separar lo que es la grabación de un disco, primero, y luego trasladarlo al directo».

HUMOR Y DIVERSIÓN: UN PILAR PARA THE SURROYAL

Entre EP y EP, la banda aprendió a producir canciones. Con el segundo, a concretar un sonido coherente, una historia hilada entre canciones. «Pero durante este tiempo hemos estado componiendo hasta tener unas cuarenta canciones», expone Ian. «Los 14 temas de este disco son súper distintos entre sí, hay algunos que se parecen más, otros que no tienen nada que ver, pero el punto en común es el sonido: hemos encontrado una identidad, que es la que vamos a defender de ahora en adelante. Siempre abiertos a lo que pueda venir, claro»

Para su compañero Josema, este disco «tiene el mensaje y el sonido que queremos defender», explica, a su vez que anuncia la posible publicación del mismo «en el mes de mayo». Para The Surroyal, la salida del mismo es algo más que su carta de presentación, es la apuesta por dar un salto como banda. Es por ello que además de su puesta en directo han intentado cuidar su estrategia de lanzamiento, dándole a cada canción su espacio «para que no caiga en saco roto» el disco entero. «Eso le pasa a mucha gente, lanza un álbum de diez canciones del tirón y caen en el olvido. En estos tiempos tan acelerados hay que darlas poco a poco», argumenta el guitarrista. «Creemos que merece la pena hacerlo así».

Absurdos, random, divertidos, excéntricos. La estética, la puesta en escena y la presencia del grupo está alineada [y aliñada] con un toque de humor que es más perfume que colonia. «La línea roja del humor es un tema vigente en el grupo», admite McBeetles. «Reflexionamos sobre ello, somos muy guasones, nuestra relación no se entiende sin ese humor. Estamos todo el rato haciendo el tonto, divirtiéndonos. ¿A que no hay huevos de mezclar Pink Floyd con lo que acaba de silbar tu hermana ahora mismo? Así surgen las ideas y convergen otras», explica. 

Aunque el propio bajista asume que, aunque no se puede entender The Surroyal sin ese toque de humor, «es verdad que tenemos que ser más conscientes que nunca qué líneas se cruzan, cuáles no, por supuesto sin sonar impostados». Y su compañero Josema lo reafirma: «Llega un momento en que hay que marcar una línea roja más que nunca, pero sin perder lo que es la identidad de The Surroyal, esa forma de entender la música desde la broma, también». Y concluye Ian, tirando de una referencia autóctona: «No lo podemos perder, pero también debemos saber cuándo y cómo, que la gente vea que somos músicos, que sabemos tocar y cumplimos. Como le pasaba a Silvio, que en Sevilla le reíamos todas las gracias, pero en Madrid ya no le reían tantas gracias a él. Es así».

¿Cómo sería, pues, el final de la película que cuenta este disco? ¿Cuál sería la meta de los personajes principales? McBeetles lo tiene claro: «Cobrar», admite, provocando la risa de sus compañeros. «Que el disco tenga visibilidad, que represente nuestro sonido y nuestra imagen y que nos lleve a más sitios de los que hemos estado», explica Josema. «Confiamos mucho en la música que hemos hecho», resume Ian, «y esperamos que la gente lo sepa apreciar. Eso es lo más importante. Hay tres años nuestros ahí, hay muchas cosas, mucha evolución y creo que la gente lo va a entender».

Probablemente aquí iría un The End, pero antes del fundido a negro salta una escena post créditos en la que Josema dice: «Esta es la confirmación de la banda. La idea es que llegue al máximo de gente posible».

Ahora sí: continuará.
[Próximamente].

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