Vajilla Cartujana saca su primer EP: «Cada pasito ha sido un reto nuevo»

El grupo sevillano Vajilla Cartujana presenta el 30 de abril en la Sala La 2 su primer EP, 'Musicola de la Wilowola', rodeados de artistas de la escena como Pilu, Kariátides o Kike de Vera Fauna

Todo comenzó por rumbitas, como la mayoría de relíos de Sevilla. Luego llegó una guitarra de 100 euros. Un bolo en Madrid. Otro en la Alameda. Un batería. Una canción pegadiza que nadie se saca de la cabeza. Al final, lo que empezó siendo una broma terminó derivando en algo muy serio. Algo a lo que había que ponerle nombre: así nació Vajilla Cartujana, un grupo de pop-punk sevillano que tiene claro, ante todo, que son un grupo de amigos que tan solo quiere pasárselo bien. Así, mientras disfrutaban, la ola fue creciendo. Y ellos han decidido surfearla en vez de dejarse arrastrar por ella. De ahí su primer EP, ‘La musicola de la Wilowola‘. Algo más que una carta de presentación: una presentación de intenciones, en todo caso. Las de ir a por todas, claro.

¿Cómo empezó Vajilla Cartujana?

Irene: Nosotros empezamos escribiendo canciones hace ya muchos años, aunque decidimos formar un grupo hace relativamente poco, pero componiendo canciones por rumba, flamenquito y todo eso llevamos ocho años, a lo mejor. 

Julio: Viene de lejos. Somos amigos de hace tiempo, aunque el nexo es entre Marina e Irene. En cuanto conocí a Irene congeniamos del tirón. A los tres meses ya éramos como hermanos. Y al poco conocí a Marina a través de ella y pasó algo parecido. Después de entablar esa amistad, empezamos tocando la guitarra española. Somos gente muy flamenca. Quedas con los colegas, llevas la guitarra. Compones algún tema, haces alguna versión. Así fue surgiendo la cosa.

¿Cómo fue aquella conversación: vamos a hacer un grupo pop?

Julio: Yo creo que como todas las grandes ideas: surge una noche borrachos en la Alameda.

Marina: Empezó con ‘Perro Verde’ que fue la primera canción que sacamos. La compuso Julio justo antes de verano, y ese verano nos pasamos cantando esa canción todo el mundo, constantemente, nuestros amigos, amigos de amigos, que ya se empezaban a saber la canción. 

Irene: Entonces dijimos: deberíamos sacar algo. Por culpa de esa presión, nos hicimos un estudio casero, comprando gomaespuma para hacer la insonorización de la sala, los micros, todo el equipo… Y empezamos a grabar. No quedó muy bien y al final acabamos con un productor que era amigo del grupo.

¿Y el nombre?

Julio: Al principio nosotros éramos Los Loones. De hecho en las dos primeras canciones la discográfica está puesta así, pero preferimos darle una vuelta. El nombre de Vajilla Cartujana es una genialidad de Marina. También de borrachera. Me acuerdo que empezamos a hacer una lluvia de ideas por nuestro grupo de chat durante un rato, una noche cualquiera.

Irene: Pared Amarilla, Los Alberos… todo cosas de aquí, con arraigo. En algún momento Marina dijo ‘Vajilla Cartujana’ y nos cuadró.

Ese arraigo viene de esa base flamenca, también.

Irene: Exacto. Fíjate, yo la guitarra la empecé a tocar por mi padre. Él también la tocaba y su máxima inspiración era Kiko Veneno. En mi casa Kiko Veneno es una persona de culto y le hemos rezado seguramente.

Marina: Para mí también, igual que ella.

Irene: Marina y yo cuando nos conocimos siempre hacíamos la broma de que parece que nuestras vidas eran paralelas, ¿no? Nosotros con ocho años empezamos en el conservatorio a estudiar violonchelo. Había muchas coincidencias e influencias musicales en nuestras vidas. Sin embargo, Julio sí que es el más flamenco.

No se descarta en Vajilla Cartujana que, de repente, sin avisar, algo salga por ese palo.

Julio: Para nada. De hecho en la Fun Club después del concierto cantamos unos villancicos flamencos, sacamos la guitarra y nos cantamos unas rumbitas. Somos en general tres personas con cultura musical, creo que eso es lo importante: que te guste, que sientas curiosidad. Bueno, Adriano [el batería] también tiene muchísima cultura musical. Y además está muy puesto en la movida actual. Él es más joven que nosotros y está en esa fase. 

¿En qué momento pasáis de la guitarra flamenca a la eléctrica?

Marina: A Irene se la regalamos nosotros la guitarra. En un cumpleaños. No la que tiene ahora, sino otra.

Irene: Esa es otra… Porque para el concierto en la Alameda, que tocaba Vera Fauna después de nosotros, yo me planté con mi guitarra de 100 euros. Primer bolo en Sevilla, en el escenario gigante que ponen en la Alameda y yo con esa guitarra [risas]. Es verdad que ya habíamos tocado en Madrid, pero en Sevilla nunca.

Marina: ¡Qué triste, haber tocado primero en Madrid que en Sevilla!

Irene: Muy triste, pero bueno. Allí que me presento yo con mi guitarra de 100 euros en el escenario, en la prueba de sonido; me bajo de la prueba y me dice Kike de Vera Fauna: «¿Tú no quieres tocar con mi guitarra? No vas a tocar con esa, tú vas a tocar con la mía» [risas]. Y me dice: lo primero que tienes que hacer es comprarte una guitarra y unos pedales de afinación, porque tú no puedes tocar con esto. Y ahí fue cuando decidí comprarme la guitarra.

¿La tocaste?

Irene: No, a mí me da mucho apuro, porque yo rompo muchas cuerdas de guitarra por lo general. En el último concierto también me pasó, rompí la cuerda. Entonces digo: no, toca después que yo. No te voy a partir la cuerda. Es la primera vez que toco en directo, llevo tocando la guitarra cuatro meses… No lo veía [risas].

Vajilla Cartujana Musicola Wilowola

Antes de Sevilla surgió el bolo en Madrid. El pasado septiembre.

Marina: ‘Perro Verde’ levantó todo. O sea, esa canción fue una aceptación por parte de todo el mundo que no nos imaginábamos. Nos llamó una discográfica cuando solo teníamos una canción fuera y sin haber tocado un directo en nuestra vida. Nos llamó el hombre que ha llevado a Melendi toda la vida. Era una persona importante de la industria. Nosotros nos motivamos muchísimo y dijimos: vamos a sacar ya otro tema, y nos pusimos a trabajar. Y ahí fue cuando nos motivamos para echar también para el concurso de la Alameda, que nos llamaron meses después y fue nuestro segundo bolo.

¿Y cómo fue aquello?

Irene: Imagínate. Yo viajo mucho por trabajo. Veníamos de no haber ensayado nunca porque no se nos ocurriría hacer un bolo con el nivel que teníamos. No teníamos batería. Estábamos en busca de batería en ese momento. Si ‘Perro Verde’ salió en julio, esta persona nos habló en agosto y quería que el 25 de septiembre tocásemos en Madrid.

Marina: En agosto estábamos fuera, no podíamos ensayar. Llega septiembre, a ella la mandan en el trabajo a Bulgaria diez días y después solo nos quedan algo menos de dos semanas para el concierto. No habíamos ensayado nunca jamás juntos.

Irene: Entonces, vuelvo de Bulgaria y decidimos que todos los días hasta el concierto teníamos que ensayar. Y ese fue el momento en el que dijimos: llevamos muchos años siendo amigos, a lo mejor dejamos de serlo ahora [ríe], porque puede salirnos muy bien o muy mal viéndonos las caras tantas horas seguidas. 

Marina: Son dos semanas todos los días, cuatro horas de ensayo después de ocho horas que los tres trabajamos. Ocho horas de trabajo y un nivel de ansiedad muy grande, mucho estrés.

Irene: Ahí conocimos a Adriano, porque es amigo de mi primo. Mi primo me dijo: no te preocupes, tengo al mejor. Yo en Bulgaria, ellos dos quedan para conocer a Adriano, pero afortunadamente encajan muy bien y me dicen: «ya lo tenemos. Tenemos batería. Solo falta que vuelvas tú».

Marina: Llega el día del concierto, nos montamos en nuestros respectivos coches y nos vamos todos para Madrid. Ahora llega lo mejor: hacemos la prueba de sonido sin haber hecho una prueba de sonido en la vida.

Julio: El momento ‘rider técnico’ es increíble. Te puedes imaginar, yo no sabía qué era eso. Yo ahí buscando en Internet, cuando nos pidieron el rider técnico: «¿Qué es un rider técnico?». Empezamos la prueba de sonido y literalmente la cara de estos dos señores viéndonos en la prueba de sonido era un poema, y yo estaba pensando: ¿tan mal estamos sonando? Además, tardamos muchísimo tiempo en la prueba de sonido porque no sé qué pasó que no funcionaba la secuencia, hubo un problema, nos pegamos el doble o el triple de tiempo. 

Marina: Pero dimos muy buen gol, para sorpresa de todo el mundo.

Julio: Incluidos nosotros. Nos subimos muchísimo con aquel bolo.

Irene: En el directo nos venimos arriba, que es lo mejor que tenemos, porque llevamos tocando muy poco tiempo, pero a poca vergüenza nos gana poca gente.

Vuestros inicios son algo atropellados, pero habéis tardado poco en coger el timón y poner rumbo.

Irene: Es verdad que vamos a contrarreloj constantemente. Lo mejor que tenemos es eso, que hacemos un buen equipo los cuatro. Tenemos una relación muy bonita, nos queremos mucho y no nos pesa nada. Cada uno aporta en un campo distinto. Marina es diseñadora gráfica y maneja toda la parte de imagen, de diseño. Después Julio se ha hecho especialista en todo el tema técnico: que si ahora nos hace falta este cable, que si la mesa. Yo me dedico más a hablar con la gente, hago de relaciones públicas del grupo. Y Adriano es un máquina en lo musical: muchos arreglos son suyos, es una persona que sabe una barbaridad.

Después del bolo en Madrid llega el concurso de bandas del Ayuntamiento.

Marina: Eso fue nada más sacar la canción de ‘Perro Verde’. Mi madre, que está muy puesta en cosas culturales porque a ella le gusta apuntarse a las clases de flamenco del distrito, vio el concurso de música joven y nos lo pasó. Había que echar un tema inédito y fue echarlo y a las tres semanas nos dijeron que estábamos seleccionados para la fase final y teníamos que tocar en directo en la Alameda. Y allí que nos plantamos.

Irene: Fue una locura. Cuando nos inscribimos no estaba Adriano en el grupo. No nos dejaron tocar con batería porque no estaba listado. Tuvimos que ir con la batería por secuencias y eso fue otro tema… Estábamos asustados: nos presentamos ahí sin batería y después tocaba Vera Fauna… Estábamos acojonados.

Julio: Pero lo disfrutamos mucho. Poco a poco la gente se iba acercando, hasta que al final del concierto nos dimos cuenta de que había muchísima gente. Fue increíble.

Irene: Yo incluso lloré porque una niña con seis años me dijo que  quería ser como yo, nada más bajarme del escenario. La madre me paró y me dijo: «Ay, enhorabuena, me ha encantado el concierto». Y la niña se me quedó mirando y dijo: «Yo quiero ser como tú de mayor».

Decís que Kike de Vera Fauna ha aportado al proyecto, ¿fue a raíz de este concierto?

Irene: Nosotros lo conocíamos desde antes, por amigos en común. Alguna cerveza en la calle nos habíamos cruzado.

Marina: A partir de ese día, no sé qué vio en nosotros, se ha portado increíble. Nos ha asesorado, ha estado súper pendiente.

Irene: Nos ha aconsejado qué camino escoger, qué decisiones tomar, en temas de redes y marketing cuándo subir las cosas, qué día es mejor…

Marina: Le pasamos las maquetas y él nos dio feedback: la guitarra a lo mejor estaría bien si le metiese cierto sonido. En la línea de bajo mejor por aquí que por allí… Esas cosas

Irene: ¿Lo podemos decir, no? En el bolo del 30 de abril, en la presentación del EP, vamos a contar con artistas invitados que van a cantar canciones nuestras y uno de ellos es Kike. Sólo hay buenas palabras para él.

Hablemos del EP: ¿en qué momento decidís grabar estas canciones?

Marina: El EP es el resultado de todas esas creaciones que hemos hecho durante años. Hicimos una selección para poder pasarlas a lo que es el pop‑punk, porque también es un género que nos gustaba mucho.

Irene: Con este EP hemos tenido la facilidad de tener ya todas las canciones más o menos compuestas. La incorporación de Adriano, que ha llegado más tarde al grupo, nos ha ayudado también mucho, porque él estaba mucho más puesto en este género que nosotros y nos ayudó mucho a darle el vuelco a las canciones. Pero para nosotros lo que ha sido más agobiante ha sido enfrentarnos a los directos. Nosotros empezamos a tocar la guitarra eléctrica hace menos de un año. Fíjate que Julio es guitarrista y está tocando el bajo. Somos el grupo de los instrumentos cambiados [ríen].

Marina: Nada tenía mucho sentido de primeras e íbamos dándole forma. Era coger carrerilla e ir mejorando, mejorando, mejorando. Sacar punteos, hacer arreglos, sacarlo todo con cuenta atrás. Creo que estamos todos bastante contentos con el resultado.

Ha sido todo autogestionado. De la grabación al diseño, pasando por la comunicación.

Irene: Al no llevar a nadie que nos guiase en nuestro primer EP, no teníamos ni idea de nada de prensa, ni de marketing, ni nada de productores. Hablamos con 28.000 productores para ver cómo lo sacábamos. Y ha sido un trabajo de mucha información, de informarse mucho, de buscarse mucho la vida. Porque también son temas que nos han acompañado estos años y les tenemos mucho cariño y mucho aprecio como para que salieran de una forma en la que no estuviéramos contentos con ellos.

Marina: Cada pasito que dábamos era como un reto nuevo. Cuando dijimos de cachondeo «vamos a hacer un grupo de pop», lo dijimos plenamente de cachondeo. Nos iban saliendo cosas sin ni siquiera moverlo: que si un bolo en Madrid porque nos llama no sé quién, que si un concierto en la Alameda porque hay un concurso de tal. Y era como: ostras, que te tienes que preparar para un directo y yo no he tocado en mi vida la guitarra y menos delante de gente. Julio, por ejemplo, se empezó a poner serio con todo el equipo, con el rider, con el equipo técnico. Veníamos de tocar en un bar con una guitarra flamenca y un cajón. Ese era nuestro background.  Han ido saliendo las cosas a base de tropiezos y de errores. Pero bueno, han salido cosas chulas.

Julio: Hemos estado agobiados porque también hemos sido muy exigentes con las fechas. Sacamos ‘Perro Verde’ en julio del año pasado. Después J de Judas a los tres o cuatro meses. Dijimos: pues para abril o mayo nos gustaría tener esto. Hemos intentado llegar a la fecha, vamos, y hemos llegado ahogados: que nos pasaran los temas ya masterizados a una semana de la fecha que estaba fijada. De hecho, terminó saliendo una semana después de lo que se pretendía por lo mismo. Todo ha sido así un poco así en este proceso: tirar para adelante tal y como nos llegaban las cosas. Nos habría gustado llegar un poquito más desahogados.

¿Cómo ha sido vuestro proceso creativo? ¿Cómo funcionáis en Vajilla Cartujana? 

Irene: Nuestro grupo reina un poco el caos, hay canciones que vamos reciclando. Nosotros siempre nos hemos enseñado lo que escribíamos cada uno, siempre ha habido ese feedback. Hay canciones que a lo mejor ha escrito Julio, canciones que he escrito yo, canciones que ha escrito Marina, pero después, al ponerlas en común, solemos modificarlas y cambiarlas entre todos. Nos lo pasamos muy bien y tenemos esa facilidad por lo general para que salgan las canciones de manera bastante espontánea.

Marina: A nivel musical Adriano también nos ayuda mucho con el tema de baterías y tal, porque claro, nuestras canciones nacen de la rumba, nos hacen falta otros ritmos. Las baterías es que le hacen mucho a las canciones. Nos complementamos bien en la parte musical, es un poco Frankenstein, pero nos funciona. 

¿Y tras este EP, qué tenéis en el horizonte?

Marina: Sinceramente, lo que más quería es que este EP saliera. Sobre todo, por toda la gente que lleva viniendo a los conciertos y no tenía las canciones, porque era todo el rato nos decían: «¿Cuándo vais a sacar canciones? ¿Cuándo vais a sacar canciones?». Que cuando lo quieran escuchar en casa, puedan hacerlo.

Irene: Tenemos ciertas esperanzas en este EP. Con ‘Perro Verde’ nos fue bien, y es verdad que para llevar el tiempo que llevamos, ahora mismo tenemos 1.200 oyentes mensuales en Spotify, que no es poco. Estamos teniendo escuchas, algo se está calentando.

Julio: La carta de presentación es el EP. Estamos aquí, nos estamos tomando esto en serio y vamos para adelante. Y si gusta, los primeros que se mojen se los llevan. 

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