La garantía de tener el modo Repion activado

La banda cántabra Repion llega a Sevilla tras la caída de Ginebras del cartel del Festival del Patio, en la que es su única actuación hasta el momento en la capital hispalense dentro de la gira ‘201’

Digamos que fue mutuo, porque así lo fue. La incertidumbre era lógica viniendo de una situación anómala: la cancelación a menos de una semana de uno de los principales reclamos del Festival del Patio de Sevilla: Ginebras, por recomendación médica hacia una de sus integrantes, tenía que bajarse del cartel. El festival respondió rápido y en su lugar puso a Repion. Y entonces, ¿por qué esa incertidumbre?

Porque somos así, catastrofistas. Porque la Bienal, porque Carolina Durante en el Pop CAAC, porque las cántabras hacía mucho que no pasaban por aquí —la última vez fue hace más de dos años, en la Fun Club—, porque pa-ta-tas. La incertidumbre estaba injustificada, lo de anoche terminó siendo mutuo: Repion no vino a salvar los muebles, sino a quemarlos. Sevilla respondió de manera inequívoca: dijo sí a Ginebras, pero con la misma rotundidad también dijo sí a Repion. Puede que el paso del grupo cántabro por la capital hispalense —dentro de la gira de su último disco ‘201’— fuera fruto de la casualidad, pero la química entre Sevilla y Repion no lo es. Eso es algo que se gana. Se tiene o no, pero no se imposta.

Quienes estuvieron en la noche del 19 de septiembre en el Patio de la Diputación de Sevilla —y casi completaron el aforo— corearon todas y cada una de las dieciocho canciones que Repion traía preparadas. Saltaron, sudaron y se entregaron con la misma intensidad que el grupo sobre las tablas. Porque sí: Repion no vino a empatar nada, sino a golear. Es el único modo que conocen de hacer las cosas. Es lo que tiene llevar más de una década picando tabla, cuando te llega el momento sabes que para no caerte solo tienes una opción: arrasar.

Y falta muy poco para que veamos a Repion llenar grandes recintos, uno tras otro, sin parar. No es una hipérbole, ni un halago edulcorado: es una predicción lógica basada simple y llanamente en hechos: la calidad de sus composiciones, su personalidad, su arrollador directo. Eso, sumado a que el grupo cántabro tiene algo imposible de impostar: se han convertido en una garantía sobre las tablas y en un ejemplo fuera de ellas.

La noche empezó puntual, cuando todavía entraban los últimos rezagados por las puertas del patio. Repion sale con todo arriba, con sus tres integrantes en primera línea: batería, guitarra, bajo. A la izquierda, Teresa Iñesta; en el centro, Marina Iñesta. A la derecha, Charlotte Augusteijn, bajista de Shego, acompañando a Repion en sustitución de Iris Banega, su bajista habitual. La primera canción en abrir es ‘Otro día será’, seguida de ‘Pronto’. Primer aviso: el modo Repion está activado, de aquí a una hora no pretendemos bajar la intensidad.

Al micrófono, Marina se sincera: «Es un honor estar aquí, las Ginebras son amigas y esperamos que disfrutéis y que podamos estar a la altura», afirma la artista cántabra. Y Sevilla responde entre vítores, antes de sonar ‘Tus fotos’, ‘Uñas’ y ‘Viernes’. Tres temas que sirven a Repion para despertar de un calambrazo al público que, hasta entonces, parecía haber entrado en un trance hipnótico, incrédulo de saberse frente a uno de los grupos del momento.

Entonces, Teresa se baja de la batería para aferrarse a la acústica junto a su hermana para cantar ‘Atocha’ desde el centro del proscenio. Con esta canción llega el primer cambio de tercio, porque Repion no es un grupo donde solo luce el portentoso don a la batería de Tere, o la maestría de Marina a la guitarra mientras aúlla notas inalcanzables para el resto de los humanos; Repion también es una banda versátil capaz de emocionar desde la fragilidad de su mirada. Una banda, además, donde ambas hermanas intercambian instrumentos y protagonismo, donde el equilibrio tiene al arte siempre en el centro y, a ambos lados, una puerta abierta a la curiosidad y la sorpresa.

Con ‘Columnas’ y ‘El día no me da’ nos acercamos al ecuador del show, con Marina en el suelo junto a Charlotte, que sabe que su papel es distinto al de las hermanas, pero no por ello menor: la bajista ofrece todo un recital, apoyando la intensidad rítmica de Repion, no solo en lo sonoro, sino también en lo performático y escénico. «La siguiente canción la compusimos porque somos unas soñadoras, a veces también nos enamoramos en sueños. A veces dura una semana y, otras, dura mucho más tiempo».

Con ‘El sueño dura una semana’ Repion encamina la segunda mitad del show, ejecutando tres de sus temas más poderosos: ‘En todo momento’ y ‘X’ son las siguientes en sonar. Teresa ejecuta una actuación soberbia a la batería, evidenciando por qué es una de las artistas más importantes de nuestro país: no solo por su talento como baterista, sino también como compositora, como guitarrista y como vocalista, tanto de Repion como de su otra banda, Aiko El Grupo.

De hecho es la propia Teresa, al micrófono, la que introduce el siguiente tema: «Esta canción la escribimos para esos amigos a los que, con el paso del tiempo, pierdes de vista. Aunque les quieras mucho, aunque no quieras que pase. Pero sucede de manera inevitable». ‘Qué hay de ti’ llega para bajar un poco —tan solo un poco— las revoluciones, pero también para dejar uno de los momentos más emotivos de Repion en Sevilla, con el público abrazado a sus acompañantes, cantando como en susurro, como si no quisieran molestar a la banda.

Tras ‘Vienen de pasárselo bien’, Repion vuelve a establecer esa conexión íntima y cercana con su público con ‘Me sabe a poco’, con Tere y Marina sentadas frente a la batería. Al principio, parece que la canción arranca y nos envuelve, pero es Marina quien decide cortar con una sonrisa: «Para, para, para», dice, riendo. «No puedo dejar de reírme, es que está desafinada la guitarra, ¿y si la afinamos primero?», comenta a su hermana que, ipso facto, acude para ponerla a punto. «Ahora sí, esto es otra cosa. Los calores de Sevilla desafinan», bromea la vocalista. El bloque más acústico de la noche se cierra con ‘La Madriguera’, mientras Repion y Sevilla empiezan a asumir que el final está cerca. «¿Lola? ¿Estás ahí?», pregunta Marina mirando al público. «Seguro que sí, porque nos ha escrito tu padre», dice, ante la risa de los presentes. «Esta canción es para ti», le dedica la cántabra, rasgando los primeros acordes del tema.

Entre el público algunos comentan que luego irán a Carolina Durante —incluso hay quien ha venido con la camiseta de dicho grupo al concierto—, otros se quedarán esperando en el merchan, pues las hermanas han confirmado que luego pasarán por allí a firmar camisetas y discos. Sea como sea, la noche que plantea la capital hispalense a Repion es desde la reciprocidad: «Sabemos que muchos de aquí esperábais a las Ginebras…», atina a decir Marina, pero el público grita para callarla, en señal de desacuerdo: no es así, venimos por Repion, parece responder el público con el jaleo de sus vítores. Así que Marina y Teresa se lanzan a hacer un homenaje a las Ginebras, una versión de ‘Ansiedad’ que el público celebra y canta, en agradecimiento a las cántabras.

El tramo final es para ‘Cerrar los ojos’, ‘Brillante’ y ‘Barrio Somavilla’. Repion no juega a los bises: solo tiene un modo, activado o desactivado. Y de un tiempo a esta parte ese último apenas lo practican. Así que Sevilla se deja llevar por los últimos compases con la energía con la que debieron encarar los primeros. Hay familias que bailan con sus hijos, hay parejas que saltan al unísono, hay una primera fila de fans con camisetas de otras giras, hay adultos de todas las edades —incluso familiares de las Repion—, adolescentes… Sin duda, las cántabras tienen la llave para llegar directas al pecho y su logro es, precisamente, no escatimar esfuerzos en hacerlo por igual para todos.

La noche acaba rápido, a la velocidad con la que Repion acelera sus temas. El grupo cierra el show confirmando que no había lugar para la incertidumbre: es la garantía de tener el modo Repion activado. Por su parte, la banda pudo comprobar de una vez por todas lo que a todas luces era evidente: que Sevilla es un lugar seguro para Repion y viceversa. Por supuesto, que la química es mutua y que no se trata de una ilusión pasajera. Y si todavía queda algún resquicio de incertidumbre, eso tiene fácil solución: que vuelvan, por favor. Y cuanto antes, mejor. Solo así saldremos de dudas.

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