El ciclo de música Pop CAAC, una de las colaboraciones público-privadas más longevas en la oferta musical hispalense, cierra la edición de 2026 con una de las mayores cifras de asistencia de su historia
Han pasado diez años. Fue en 2016 cuando el Pop CAAC anunció para su primera edición a nombres como Vera Fauna, Jorge Drexler, Juan Perro, Javiera Mena , Viva Suecia o incluso a un jovencísimo C. Tangana. La idea con la que nacía este ciclo era ofrecer a la capital hispalense, durante el periodo estival, una oferta musical y de ocio que no se daba en las salas durante esos meses.
Hasta 16 conciertos tuvieron lugar aquel año, en el patio del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Cifra que se redujo al año siguiente (con 10 conciertos y nombres como Bebe, M-Clan, Siloé, Elefantes o Jaime Urrutia, entre otros) y que progresivamente ha ido ajustándose en el calendario hacia finales de agosto o principios de septiembre. En 2026 el ciclo ha celebrado un total de 5 sesiones con un total de 15 artistas o bandas (con nombres como Amaia, Love of Lesbian, Carolina Durante, Arrecí0 o Pony Pool Club, entre otros).
Entre medias, el festival ha sufrido cambios, tanto en su formato como en su enclave —pasando del patio a la pradera, ampliando así las posibilidades del cartel—, pero ha ido incorporando nuevas capas a esa idea inicial con la que nació: «Pasar del patio a la pradera ha sido gracias a un trabajo interno que se ha dado poco a poco», comenta Pepe Camacho, miembro del departamento de comunicación de Rocknrolla Producciones, empresa encargada de la gestión del ciclo en las últimas ediciones, desde su traslado a la pradera.
«Hemos realizado un trabajo que ha hecho que el proyecto coja firmeza», añade Camacho. «Eso ayuda a convencer a bandas más grandes que puedan venir y, también, atraer a un público de forma más masiva. No solo de Sevilla, sino de Andalucía. No sé si ha sido un objetivo de la empresa, pero la naturaleza del proyecto ha sido crecer». Tanto, que en los últimos años el Pop CAAC ha visto cómo se ha multiplicado de forma masiva la asistencia al evento.
Una pirueta complicada de ejecutar, puesto que un crecimiento masivo suele traer consigo una pérdida de la esencia con la que nace un ciclo de esta naturaleza y, sin embargo, el Pop CAAC se ha mantenido en casi todos sus aspectos —rozando el límite con el calendario, empezó siendo un ciclo de principios de julio y últimamente se ha desplazado a finales de agosto o principios de septiembre—, añadiendo además nuevos objetivos para intentar hacerlo atractivo, no solo para el público más amplio, sino también para el ecosistema musical de la capital hispalense.
De ofrecer una alternativa musical a los veranos hispalenses a convertirse en una de las citas de referencia —y, en efecto, la que inaugura la temporada post estival—, el Pop CAAC ha añadido dos piezas claves a su engranaje: por un lado, atraer a artistas importantes con grandes giras a sus espaldas; por el otro, hacer del Pop CAAC una oportunidad para que empresas de la escena local puedan acceder a un público mayor. «Nuestra responsabilidad es acercar al gran público a las bandas jóvenes de nuestra ciudad y de Andalucía, como Arrecí0 o Pony Pool Club, que son bandas que han crecido muy cerca de Sala X y de todas las salas de la ciudad».
Esa responsabilidad con la escena andaluza no formaba parte del ciclo en sus inicios, pero sí fue algo que se fue incorporando poco a poco, ya que por sus tablas han pasado grupos como Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Mantequilla Fly, Javi Redondo, Los Voluble, Yorch, Quentin Gas, Victoria Ford (Victorias), Canastéreo, Bronquio, Carmen Xía, Califato ¾ , Amante Laffon, La Plazuela, Dalila… muchos de ellos en las primeras etapas de su carrera. A día de hoy, el Pop CAAC es —quizás, junto a ciclos menores como el Hype Me! Fest o los organizados por colectivos como Wave Sevilla, Brecha o Andalucía Über Alles, todos ellos en una escala menor de exposición— el único espacio cultural que queda más allá de festivales, tras la vuelta del Monkey Week al Puerto de Santa María y el fin de Nocturama.
Aunque hay otros ciclos y festivales que han surgido posteriormente, ninguno ha perseguido el mismo objetivo (ni de la misma manera): ofrecer música variada con nombres de referencia a nivel nacional junto al de bandas y artistas emergentes, en una cita que sea accesible para todos los públicos. «La diferencia principal», explica Camacho, «es que en Pop CAAC caben todas las edades y géneros musicales. Además, divididos en varios fines de semana. La oferta musical es mucho más rica cuando haces un ciclo en vez de un festival». Una diferencia que, quizás, encuentra su razón de ser en la naturaleza de colaboración público-privada que, en último lugar, preserva el objetivo de la cita —la cultura, la música—, más allá del objetivo económico —que, por supuesto, también lo hay—.
«El balance es muy, muy positivo», confirma Camacho. «Han venido miles de personas todos los días, unos cuatro mil por día, de media, aproximadamente. Además, los artistas que han venido traían consigo las mejores giras nacionales del año, el sonido ha sido perfecto… Hay que mejorar cosas, como cada año, pero estamos muy contentos». Desde Rocknrolla, además, son conscientes de que el Pop CAAC no deja de ser un ciclo veraniego y que, como tal, tras su cambio de enclave a la pradera, el reclamo de artistas más grandes puede atraer también a un público más «festivalero»: «No obstante, yo creo que más que un cambio de perfil del público, lo que se ha ampliado es el rango de edad. Pensamos más en eso que en el público festivalero».
Es evidente que el Pop CAAC ha vivido un crecimiento exponencial a lo largo de los años, no solo desde el cambio de enclave, sino desde que Rocknrolla comenzó a gestionar el cartel del ciclo. La filosofía de esta empresa sevillana, que también está a cargo de la Sala X o el ElectroLunch, ha sido no solo la de tener en cuenta el quién, sino también el cuándo, es decir: qué artistas están girando o van a girar y pueden ofrecer un espectáculo que no se pueda emular en otras citas de la ciudad: «Esa es la visión, apostar por grupos nacionales muy fuertes con grandes giras y mezclarlos con grupos de la escena sevillana más pura. Es una responsabilidad muy bonita», confiesa Camacho, «nos la echamos a la espalda con mucho cariño, intentamos tratarles lo mejor posible, no solo para que disfruten de esta oportunidad, sino para tratarles como lo que son: profesionales de la música, aunque sean emergentes».
Aunque este crecimiento no haya sido el objetivo principal del ciclo ni de la productora, el cambio «se ha dado de forma natural», argumentan desde Rocknrolla. «Queremos que la gente siga disfrutando de la ciudad también en verano, cuando vuelvan de sus vacaciones, con ese respiro del tren de la vida que es el Pop CAAC y que puedan disfrutar de conciertos de calidad en un sitio tan emblemático como es el CAAC, que es uno de los enclaves más increíbles de Andalucía y de España».