El grupo sevillano Kariátides, formado por Paula Torres y Marta Trapiella, vuelve a subirse a los escenarios este 6 de marzo en la Sala Holländer, junto a Ktavinos y Vajilla Cartujana
Quienes vayan a la Holländer este viernes 6 de marzo podrán ver a tres bandas locales en plena génesis identitaria. Grupos que (todavía) no tienen nada —o casi nada— publicado en streaming y de los que poco sabe, a no ser que frecuentes las salas de Sevilla. Kariátides, Ktavinos y Vajilla Cartujana pondrán sobre el escenario las canciones que han estado trabajando en el último año y que, en algunos casos, formarán parte de sus próximos trabajos y EPs.
En lo que se refiere a Kariátides, hay cuatro temas disponibles en internet, «pero son una prueba, no son realmente nuestro sonido», afirma Marta Trapiella, una de las componentes del grupo junto a Paula Torres, su compañera en esta aventura. «Tenemos nuevas canciones, nuevas ideas», apunta ésta. «Queremos hacer un buen EP, buscar productor, hacer algo más profesional. Canciones mucho más punk, que es algo que nos llama más y que llevamos a nuestro directo», explica su compañera.
Es martes por la tarde y acaban de terminar un ensayo. El objetivo es llegar «a tope» al viernes. «Vamos con muchas ganas de tocar, pero también de disfrutar. Al final somos todos colegas y, aunque estamos ensayando muchísimo, queremos disfrutar de ello», afirma Paula. Este será el segundo concierto oficial de Kariátides, que viene sobre todo de actuar en micros abiertos en locales como Lady Drama, así como en bares —su última actuación como tal fue en Cuatrogatos el año pasado—. Hace casi un mes que consiguieron dar el salto a las salas. Y no de cualquier forma, sino cumpliendo un sueño teloneando a uno de sus grupos favoritos, las Hinds.
«Ha sido la mejor experiencia de nuestras vidas», confiesa Paula. «Yo soy superfriki de Hinds, las sigo desde que tenía 14 o 15 años, cuando sacaron su segundo disco», admite su compañera Marta. «No suelen girar mucho por España, pero hace poco volvieron a Madrid y fui a verlas, como una frikifan. En cuanto vimos que venían a Sevilla, Paula y yo nos pillamos las entradas».
Para esta gira nacional, Hinds han buscado a sus teloneras en redes sociales. Así fue como dieron con Kariátides. «Subieron un anuncio buscando bandas en cada ciudad. El requisito era subir un vídeo», explica Marta. «Lo subimos por probar, no esperábamos nada», sigue Paula. «Y nos cogieron. Creo que les resultamos graciosas o simpáticas, porque el vídeo bueno no era, ni tampoco creo que fuera por las canciones que tenemos [ríen]».
Telonear a un grupo así, en tu primer concierto como banda, puede imponer. Pero ellas estaban pensando, sobre todo, en disfrutarlo. «Había muchos nervios», reconoce Marta. «Tanto ellas como su equipo se portaron genial con nosotras y al final lo pasamos genial. Después del concierto estuvimos charlando con ellas y fue una experiencia maravillosa», señala. «Disfrutamos como unas niñas chicas».
Para Kariátides, las Hinds no son solo una influencia, sino un referente musical. En la escena actual, donde todavía hay un techo importante para las artistas y grupos femeninos, la existencia de grupos como Hinds es fundamental para que otras mujeres se animen a formar una banda: «Es fundamental, no creo que hubiésemos existido sin Hinds abriendo el camino. Lo que no se ve no existe. Si no las hubiéramos tenido de referente a ellas, Shego, Ginebras, Maika Makovski o Zahara, tías que son referente en la escena… yo no me hubiera animado, con una escena llena de chavales y de hombres», explica Marta. «Hacen mucha falta, si no lo ves, no parece posible hacerlo», concluye Paula.
Aunque cada una por su cuenta siempre ha tenido inquietudes musicales previas, no fue hasta la facultad que ambas decidieron explorar esta faceta artística. Eso sí, juntas. «Ambas estamos en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. Ahí nos conocimos, porque Paula es de Huelva», indica Marta. «Para una asignatura, una profesora de técnica vocal nos mandó como tarea hacer una canción. Cada una hizo la suya, y a las dos nos gustó el rollo de la otra».
—Todo empezó así, nos dijimos: ¿por qué no nos juntamos? —apunta Paula.
—Como teníamos que mostrarlo a la clase, al final lo hicimos juntas: yo tocaba para ella, ella hacía voces —responde Marta—. Al final, empezamos a apuntarnos a micros abiertos, a tocar en la calle, etc.
—Le estamos muy agradecidas a Lady Drama, nos han dejado tocar cada vez que lo hemos pedido. Así es como hemos empezado, básicamente.
El nombre de Kariátides viene a unificar ese espíritu más punkero, feminista e independiente que encaja con su actitud y sus inspiraciones musicales. «Barajamos muchas ideas, queríamos ser mucho más punkis, nos íbamos a llamar ‘Tetas Fuera’ [ríen], pero iba a ser raro cuando nuestra abuela viniera a vernos o nos escuchara, se iba a quedar descolocada», relata Marta. «Al final optamos por algo más serio. Queríamos nombres con ‘k’, estéticamente nos gustaba esa idea. Las dos estudiamos Historia del Arte, así que conocíamos el significado de las cariátides, tenían ese punto feminista que nos gustaba y, con la ‘k’ delante, le daba un punto que nos molaba».
Todo lo relacionado a esta banda y su música está todavía en una especie de éter que fluctúa: ahora mismo están descubriendo su sonido en directo, configurando hacia dónde quieren llevar las nuevas canciones. Tienen las demos, las letras, las ideas, pero es en el directo donde las Kariátides empiezan a cimentar su identidad como banda. «Es que cada una es de su padre y de su madre», dice Marta. «A mí me gusta la música más pop, Lady Gaga, Ariana Grande, los musicales», admite Paula. «Y yo quizás soy un poco más macarrilla. Desde que tengo uso de razón me han gustado los Guns N’ Roses. Aunque tenemos grupos en común como Shego, Wet Leg, Hinds o incluso Olivia Rodrigo», enuncia. «A veces le mando discos para que los escuche y al revés. Así es como vamos aprendiendo. Nos conocemos más, sabemos cómo queremos las voces, etc.».
Actualmente están en búsqueda de productor. Hasta este momento sus canciones contaban con el trabajo de Guillermo Ferrand en ese rol, «un amigo de la banda que nos echaba un cable», confiesa Marta. «Le mandábamos las canciones en acústico y la referencia que teníamos, o un vídeo tocando con banda y la canción que nos inspiraba, y él nos componía algunas bases, etc. Le queremos mucho, y ha hecho buen trabajo, estamos muy contentas con él, pero queremos dar un paso más en la profesionalización del grupo, hacer un EP con un buen productor».
Hasta el momento no han cerrado nada, pero ya han contactado con varias figuras independientes, aunque admiten que el proceso se está retrasando. «Cuando eres independiente y te lo tienes que pagar tú, es más difícil. Quizás después de verano podamos grabar, que tenemos buena disponibilidad, pero dependerá de la economía del grupo», explican.
Tanto Ktavinos como Vajilla Cartujana y, por supuesto, Kariátides, son conocidos de la escena sevillana. Junto a otros muchos grupos y artistas conforman una generación que huye de estilos, pero no de su raíz, sin tener que recurrir constantemente a ella o a su folclore. «Hay un poco de todo», afirma Paula. «Y eso es muy esperanzador», continúa su compañera. «Antes parecía que para tener banda te tenías que ir a Madrid, pero no es así. Ver a tanta gente de nuestra generación que se mueve, que no se cierra a un estilo, como nosotras, es interesante».
—Me da esperanza que podamos hacer música en nuestra ciudad y que nos apoyemos entre nosotros —puntualiza Marta.
—Hay gente muy guay. Qué viva Andalucía, coño.
—¡Que viva! Que no todo es flamenco, que es maravilloso, pero hay muchas otras propuestas.
—The Surroyal, por ejemplo, son buenísimos. También nos echaron un cable al principio.
—Los Arrecí0 también nos encantan. Hay mucho compañerismo, gente muy cercana. Al final hay cuatro salas, por las que pasamos todos, y mola mucho que nos ayudemos unos a otros.