La vuelta a los escenarios de Fontaines D.C. en Cádiz

Tras el final de su gira ‘Romance’ el grupo irlandés Fontaines D.C. vuelve a los escenarios en una mini gira internacional que comenzará en Cádiz y terminará en Reino Unido, y en la que es probable que estrenen nuevo material

El vínculo de Fontaines D.C. con España no es ningún secreto: entre sus filas figura el madrileño Carlos O’Connell a la guitarra. Por eso hay algo especial en que la vuelta a los escenarios sea en España tras parar hace un año después de terminar su gira ‘Romance’. Además, en plazas muy alejadas de las más esperadas como Madrid, Barcelona o Bilbao. Es más: hay algo mágico en que esta vuelta a los escenarios del grupo irlandés —con Grian Chatten (voz), Conor Curley (guitarra), Conor Deegan III (bajo), Tom Coll (batería), junto al nombrado O’Connell— sea en el Baluarte de la Candelaria de Cádiz. Un enclave histórico, íntimo y con unas vistas únicas y privilegiadas al mar.

El anuncio fue toda una sorpresa: apenas 3 fechas, todas en agosto. Las entradas se agotaron casi al instante para el primer día, así que la banda abrió rápidamente una segunda noche en la Tacita de Plata, cita para la que también colgaron el cartel de “sold out” de inmediato. Esta mini gira veraniega (de la mano de Houston Party Music) por España la completan Pamplona y Alicante, aunque es la plaza gaditana la que genera mayor expectación.

Por ser la primera, por ser doble, por el aforo (no más de 950 personas) y porque el grupo ya ha anunciado que puede haber sorpresas tanto en la puesta en escena como en el setlist. Así lo afirmó el propio O’Connell a NME: «Yo diría que sí [habrá material nuevo en el directo]. Si hay cosas escritas, entonces yo diría que sí. Eso es lo que solemos hacer: tocar las nuevas canciones en vivo, canciones que ni siquiera están terminadas. Es una buena manera de probarlas».

Esta no es la primera vez en Cádiz para la banda, al menos para su cantante Grian Chatten. El músico dublinés disfrutó hace un par de años de unos días de vacaciones en la capital gaditana. Así lo rememora el fotógrafo Luis Romero: «Estaba en una cena algo distraído con unos amigos cuando vi en Instagram que [Chatten] subió una historia en la que se podía intuir que estaba en Cádiz», detalla. «Yo, como buen medio-portuense, estaba por la zona y no dudé en responderle, tirando desde la línea de tres, diciéndole que estaba por allí y que si le apetecía una cerveza. El triple encestó, me respondió diciendo que estaba solo y que agradecería la compañía».

Así es como el músico irlandés y el fotógrafo andaluz compartieron una velada gaditana. «Con una disculpa y mucha compresión por parte de mis amigos, salí volando hacia la ubicación del pub que me compartió Grian», reucerda. «Allí estaba él, apoyado en la barra con una Guinness en la mano. Y a los dos minutos, yo a su lado con otra pinta en la mía. Hablamos de todo, menos de música», confiesa. «No quería que se me notase lo gran fan que soy de este señor y de todo lo que es capaz de crear. No dije la palabra “Fontaines” en toda la noche. El grueso de la conversación se nos fue reseñando la película “As Bestas” de Rodrigo Sorogoyen».

Aún así, admite Romero, no debió disimular su admiración por la banda, pues al terminar la noche Chatten le ofreció un regalo: «Me dio a escuchar en su móvil un par de demos de lo que hoy forma parte de ‘Romance’. Los archivos de audio no eran más que notas de voz que había compartido por Whatsapp con su pareja, pero fue muy especial volver a escuchar esas canciones ya terminadas meses más tarde. Igual de especial que va a ser poder verle de nuevo dos noches seguidas en un sitio tan íntimo como el Baluarte».

Romero no es el único: muchos de los que compraron su entrada para el sábado repetirán también el domingo. La oportunidad de ver a Fontaines D.C. en un emplazamiento como el Baluarte de la Candelaria (con un aforo bastante menor del que suelen tener en otras fechas y festivales) es algo que, a priori, se siente irrepetible dada la proyección de la banda. Es decir, es una ocasión de volver a ver al grupo en un enclave más íntimo y con un setlist que, al no estar encorsetado dentro de una gira, está más abierto a las sorpresas.

 

Otra de las fans con entrada para ambos días es la periodista Tami Pereira, actualmente residente en Oporto (Portugal). La suya es una historia de amor a primera vista con la banda. «Me acredité para el FIB de 2019 para la extinta revista Poplacara», recuerda. «El suyo era de los primeros conciertos del festival y yo quería vivirlo a tope desde el principio. Así que me acerqué a su escenario para ver qué había por allí y me sorprendió que, frente al escenario, no habría mas de cuarenta personas», explica Pereira. Fontaines D.C. salió a escena y la periodista no pudo dejar de mirar lo que allí sucedía, como si estuviera hipnotizada: «Salió un tío con un jersey a cuarenta grados que hacía, se movía de un lado para otro dando saltos, había banderas irlandesas entre el público… Me impresionó muchísimo».

Al terminar el concierto, Pereira admite que todavía seguía en shock. «Ni siquiera hice muchos vídeos ni fotos, estaba mirándoles fijamente todo el rato. Recuerdo que, al terminar, me quedé para ver el ambiente de los fans, qué se cocía entre el público. Ahí vi que algunos se acercaban a un lateral donde había un segurata. Uno de ellos empezó a gritar en inglés que quería regalarle un mechero a Grian Chatten, aunque el de seguridad no le hacía ni caso. Tras la insistencia, el tipo fue para adentro a regañadientes. Y, de un moento a otro, salió Grian gritando: ¿Quién me ha regalado esto? ¿Quién ha sido?», ríe Pereira.

«El tipo se puso un cigarro en la boca y se acercó al fan para que se lo encendiera. Se hicieron fotos, fue muy amable. Yo miraba todo esto desde la lejanía pero, cuando se iba a ir, me acerqué y le dije que lo había bordado. You smashed it. Nos hicimos unas fotos y ahí presentí que iba a empezar a escucharlos en cuanto volviera a casa». Su presentimiento se hizo realidad: Pereira no solo comenzó a introducirse en su música, sino que se convirtió en toda una fanática de la banda: fue a verles a Lisboa, Barcelona y a Paredes de Coura. Una lista a la que, a partir de este fin de semana, se sumará también Cádiz.

Cabe mencionar que el grupo irlandés vive una de las etapas más emocionantes e importantes de su carrera tras su último trabajo de estudio (‘Romance’); un disco y una gira que les han posicionado como el relevo generacional natural de grupos como Arctic Monkeys o The Strokes y que los sitúa en la órbita de otros como Wet Leg o Turnstile. Bandas que no han necesitado inventar la rueda para aportar frescura, originalidad y personalidad con sus propuestas, todas ellas combinando con finura elementos de distintos géneros y estilos. En el caso de Fontaines D.C., además, con el rock como estado anímico con el que enfrentarse a la producción de sus canciones y con el punk como una actitud con la que posicionarse en sus letras, sobre el escenario y fuera de él.

No obstante, a pesar del brillante momento artístico del grupo, en lo personal la banda irlandesa está viviendo un verano complicado tras el reciente fallecimiento de su mánager Trevor Dietz, una figura clave tanto en la música alternativa irlandesa como en la trayectoria de Fontaines D.C.; es por ello que esta tournée internacional —con países como España, Francia, Suiza, Austria, Irlanda y Reino Unido— tiene cierto poso de transición hacia lo que está por venir. Una especie de despedida, por un lado, pero también una bienvenida a la próxima etapa de los dublineses. Una tan difícil como interesante, pues esta etapa se fragua bajo la fricción de las expectativas propias y ajenas, pero donde lo normal es que salga ganando la música. Y Cádiz tendrá el privilegio de vivirlo por partida doble.

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