El grupo sevillano arrecí0 publica ‘Estoy llena de odio y amor’, un álbum que plasma no solo la madurez musical del grupo, sino también sus inquietudes, y que sirve para confirmar el crecimiento de la banda
La puerta de la sala Holländer está entreabierta mientras arrecí0 realiza su prueba de sonido. Es viernes y queda poco más de una hora para que vuelvan a subirse sobre las tablas, esta vez para presentar ante su público las canciones de ‘Estoy llena de odio y amor’, el primer trabajo de estudio como banda. La última canción de la prueba termina abruptamente, se escuchan algunos murmullos de aprobación: todo parece listo. Por la puerta aparecen Pablo Narea, Pando Peralta, Clara Boix y Guille Sánchez-Diezma, que lleva el brazo en un cabestrillo: «He tenido un pequeño percance», dice, sonriendo tímidamente.
—¿Y cómo vas a tocar?
—Así —indica, haciendo el gesto del tapping con la mano libre—. ¡Estoy deseando quitármelo ya!
Desde fuera, a ciegas, nadie habría dicho que al solista del grupo le faltaba una mano para tocar. Todo lo contrario: las canciones del disco sonaban sólidas, contundentes. Es una de esas cosas que los arrecí0 han querido dejar claras con este disco y no hay un ápice de duda al respecto: la madurez y el crecimiento de la banda sevillana, a pesar de su juventud. Y así es como quiere que suenen sus canciones. «Estamos en nuestro peak», admite Marta Fernández, vocalista de arrecí0. Como todas las bandas y artistas a los que les ha tocado vivir en estos tiempos algorítmicos del streaming, los arrecí0 no le quitan ojo a las audiencias en plataformas. «Son los mejores números que hemos tenido hasta ahora», comentan entre ellos.
El disco salió el pasado 28 de mayo y aunque es pronto para medir nada —también nos ha tocado vivir estos tiempos de la inmediatez, el impacto, el engagement y otra suerte de cadenas de distinta índole, todas ellas ajenas al arte y sus tiempos, que nos atan a su vez a una gran variedad de ansiedades—, sí se puede afirmar que había una gran expectación por escuchar estos temas en directo. Tanto, que la banda ha vendido todas las entradas para esta noche de presentación en la Holländer. «Me considero un afortunado de poder tocar aquí, hemos agotado en nada unas cien entradas», afirma Guille. «Es una suerte brutal», apostilla Pando.
La inercia, desde luego, es positiva. «Está siendo muy satisfactorio y gratificante, está teniendo buena acogida. Tras tantos singles y tantos dolores», confiesa entre risas Marta. «Es muy guay saber que tenemos un disco fuera y que le está gustando a la gente. Hay personas con las que llevo años sin hablar que de repente me han escrito para decirme que les ha encantado el disco».
El álbum, grabado en casa de Narea, y todo lo que se ha construido a su alrededor ha sido autogestionado, con los pocos medios económicos de los que disponen. «Tengo el privilegio de tener un estudio en casa, porque mi padre es productor musical. Pero lo hemos grabado todo nosotros, con una tarjeta que nos pillamos hace tiempo. No ha sido lo idílico, porque hemos ido semana a semana, mes a mes, grabando a contrarreloj las voces, las guitarras, y ha sido un proceso más largo del deseado. Pero ver que ya ha salido es un alivio, ahora queda lo bonito», explica el propio Pablo, que se ha encargado junto a Pando de la producción del disco.
Un camino que se ha hecho largo, no solo porque la idea empezó a rondar sus cabezas hace casi dos años, sino porque han querido cuidar cada detalle del proceso. «Nos hemos metido en el follón de hacer videoclips y visualizers para todos los temas. Era difícil de cuadrar porque teníamos horarios muy complicados», explica Clara y su compañero Guille aprovecha para agradecer a la productora Límite todo el apoyo creativo que les han brindado en esa parcela: «Hay que dar las gracias a Límite y ponerle nombre a todo ese trabajo en portadas, cartelería, reels y redes de Estrella, Andrea, Sofía, Belén y Juanjo… Hubiera sido imposible sin ellas».
«No nos dedicamos a esto», admite Clara, «Pablo sí que está muy centrado en la música, pero Marta acaba de terminar un máster, yo un doble grado… llega un punto en que no podemos abarcar tantas cosas». Y Pablo apunta: «Es un equipo altruista a los que podemos ofrecer poco más que un picoteo hoy y una cena quizás otro día [ríe]. Sin ellas no hubiera sido posible nada»
Aunque la semilla del álbum se plantó en otoño de hace dos años, no ha sido hasta la primavera de 2025 que empezó a arraigar la idea con firmeza. Entre medias, el grupo ha seguido componiendo y sacando singles, dando conciertos e incluso teloneando a Vera Fauna en su fin de gira. «Ha sido una carrera de resistir y resistir», confiesa Pablo. «Al final el recibimiento es increíble, está en muchas playlist, estoy muy contenta», añade Marta.
—¿Cuál fue la primera canción que salió? —pregunta Clara.
—¿‘Lo que siento’? —duda Pando.
—La primera canción fue ‘Te vas’, que al final ni ha entrado en el disco —confirma entre risas Guille —. De hecho, siendo justos, la primera canción fue ‘Otaku’. Una letra que trajo Clara y para la que pensábamos hacer una colaboración, pero al final no cuajó y se quedó en la recámara durante mucho tiempo.
—¡Yo ni estaba en el grupo! —admite Pando.
—Yo acababa de entrar cuando la trajo Clara. Al final, ha sido la última que hemos terminado de grabar. Estuvimos incluso pensando no sacarla, porque parecía que el destino no quería, pero ha salido y estamos muy contentos. Le tenemos mucho cariño y ha quedado muy guay. Tres años tiene ya la canción… —reflexiona Guille.
Madurez, coherencia y personalidad
Las canciones de este disco son, a su vez, el reflejo de ese momento de transición en la vida de un veinteañero promedio: la precariedad, las decisiones sobre el futuro y cómo todo eso afecta a lo personal. «No tenemos un discurso fijo, pero intentamos envolverlo todo para hacer un disco más consistente y sólido, y no un recopilatorio de canciones», añade el batería de arrecí0. «Son nuestras vivencias, es lo que nos toca a todos un poco», apunta Marta y Guille le responde: «Nos gusta que haya gente que no sea de la generación Z que también conecta con nuestras canciones, queremos romper esa barrera generacional y que los temas que tratamos sean más amplios».
El proceso creativo del disco ha ido mutando según la agenda de sus componentes, aunque hubo un tiempo en el que fue Guille quien asumió esa responsabilidad, un poco por iniciativa personal: «Soy un poco hiperactivo y hubo una especie de régimen dictatorial por mi parte [ríe]. Duró poco, unos meses como mucho, luego Pablo también empezó a componer, Pando, Marta y Clara también. Es lo bueno de este disco: hay un poco de cada uno. Pero de verdad. En todas las canciones».
Entre las muchas caras de arrecí0 que ofrece este disco, aparte de la diversidad de voces y la variedad de referencias, está el sonido tan propio y característico que este grupo ha conseguido lograr en tan poco tiempo. Una tarea en la que han trabajado mano a mano Pablo y Pando para conseguir hilar no solo influencias, sino también abrir la senda a otros sonidos y, por qué no, a la experimentación: «Todo ha sido un poco a base de errores, de probar cosas», explica Narea. Para Clara, poder asumir la producción en el grupo ha ayudado a que las canciones puedan encontrar su identidad sin alejarse de las influencias: «A medida que tenemos una idea y la vamos componiendo, vamos decidiendo qué sonido queremos, ver qué estilo cuadra con la canción», explica.
Al final, arrecí0 ha conseguido lo que quería: cohesión entre las canciones, sin tener que amarrarse a un concepto o estilo, ni abandonar esa personalidad con la que han ido creciendo y armando sus temas. «Ha habido un punto de acercar las canciones entre sí, un punto en común entre todas. Así conseguimos que suene ecléctico, pero coherente, que era lo que nos preocupaba al principio. No queríamos una playlist de arrecí0, sino una textura sonora que lo hilara todo», explica Guille.
«No queríamos una playlist de arrecí0»
El cambio mental de dejar de sacar singles y hacer por fin un trabajo de estudio vino tras una reunión «desastrosa» con una empresa de booking. «Ahí nos dimos cuenta de que somos muy jóvenes. Hemos sacado singles por sacar, tal y como íbamos haciendo música. Temas muy diversos, estilos muy distintos. Esta empresa nos dijo: necesitamos un proyecto más cerrado, con más coherencia. Ahí fue cuando dijimos: tenemos que enfocar mucho más los temas, darle más coherencia y sacar un disco que plasme todo esto», relata Pablo.
Un proceso de madurez que va de la mano, también, de una mayor profesionalización del grupo, que quiere dejar atrás ese estado de amateurismo en el que se estancan muchos proyectos, para empezar a subir escalones cada vez más altos. «Nuestro mánager está muy implicado, tenemos la ayuda de un distribuidor también, y estamos buscando gente que pueda ayudarnos a llegar a otros sitios», explica Clara. «Estamos muy verdes y siempre vamos con miedo a que nos timen. Hemos cometido muchos errores por nuestra inexperiencia, pero vamos aprendiendo por el camino», comenta Guille. «Es difícil llegar a ciertos sitios por nuestra cuenta», puntualiza la bajista de arrecí0.
En la escena, el nombre de arrecí0 viene acompañado de expresiones como «ya van rodados», «están en la cresta de la ola», pero para el grupo esa percepción no se ajusta a la realidad económica del grupo. «Siento que somos emergentes, aunque nos va bastante bien en la escena sevillana, que es muy complicada, pero vivimos con el síndrome del impostor», admite Marta. «Hay gente haciendo las cosas muy bien, haciendo cosas muy guays, y no les va tan bien. No es tanto el síndrome del impostor, sino que nos ha tocado a nosotros, que también nos lo curramos, como se lo curran otras bandas», apunta Clara.
«A nivel económico hay gente que cree que nos va mejor de lo que nos va. Ahora mismo, hemos tenido que meter dinero nuestro. Aunque las cuentas están en verde, pero tampoco mucho», ríe Guille. «Tengo la sensación de que la gente dice: vais a dar el salto, tenéis potencial. Está la promesa, pero a ver si sucede. Estamos en el escalón por encima del amateur, pero por debajo del profesional».
Más que una carta de presentación —el tópico con el que solemos referirnos al debut de los grupos—, ‘Estoy llena de odio y amor’ se acerca más a una declaración de intenciones (tirando de otro tópico, por supuesto). «Es nuestro diploma de la ESO», afirma Guille entre risas. De ahí que el concepto bajo el que han querido englobar la presentación de este disco sea, precisamente, la imagen de ellos graduándose. «Este disco nos sirve para poner en común lo que estamos madurando cada uno, en lo personal y en lo musical. Queremos ponernos serios con el proyecto y madurarlo, eso es este disco», afirma Marta con contundencia.
—Da la impresión de que, además, habéis dejado atrás eso del ‘tonti-pop’, ‘tonti-punk’.
—Es el asesinato del ‘tonti’ en arrecí0 —afirma Clara, convencida—. Asesinamos al ‘tonti’ en este disco. Hay una jocosidad y una ironía que es propia de nuestra forma de componer, pero está muy lejos del tono de otras canciones.
—Nos quedamos con la ironía, no queremos perderla —confiesa Pablo—. Es nuestra forma de aliviar ciertas preocupaciones, llevarlas a la coña. Pero hay mucha madurez en el disco y eso va ligado a nuestro crecimiento como músicos y como personas.
— ¡Y como grupo! —concluye Clara.
Y queda latente sobre el escenario. Con la salla llena, arrecí0 demuestra que son un grupo de músicos capaces de sobreponerse a inconvenientes —como el de Guille—, además de demostrar versatilidad —en una canción, incluso, Clara toma la batería y Pablo se suma con el teclado y las voces—, seriedad y una gran personalidad, tanto sonora como sobre las tablas. Esta no es solo la presentación de un disco, sino la de una nueva etapa para un grupo que sabe lo que hace (y lo hace muy bien).