El grupo Canastéreo publica su segundo álbum, ‘Jazmines’, un trabajo que abre una nueva etapa y que será presentado en directo en la Malandar el 27 de marzo
Las flores no entienden el calendario como nosotros. Tienen su propia comprensión del tiempo, algo que va mucho más allá de las estacionalidades. Ahí están los jazmines: pueden pasarse años secos y luego florecer, ajenos a nuestra presencia. Pasa igual con la música: hay canciones que consiguen encontrar la luz en los recovecos del tiempo para emerger en el momento oportuno. Es el caso de Canastéreo y su nuevo disco, ‘Jazmines’: nueve canciones con las que el grupo extremeño-andaluz florece este 20 de marzo, anunciando —ajeno a cualquier otro calendario que no sea el suyo propio— una primavera musical para el grupo.
«Queríamos disfrutar el camino. Si no habíamos tenido prisa en componer, no lo íbamos a hacer con lo demás: grabarlo, mezclarlo, buscar discográfica. Todo ha sido natural», afirma Alberto Mora (Huelva, 1990), guitarrista de Canastéreo, formación que completan Jesús Contador (Mérida 1991) como vocalista y guitarra, Marcos González (Sevilla, 1993) a la batería y producción, Juan Bidegain (Sevilla, 1997) al bajo y Felipe Rull (Sevilla, 1992) a los teclados y coros.
—Veníamos con confianza de nuestros trabajos anteriores, pero con ganas de mirar al futuro —confiesa Juan.
—Y con ganas de dar un golpe en la mesa —responde Marcos.
Tal y como resume su vocalista, Jesús —una de las voces con más personalidad de la escena—, el grupo ha encontrado un terreno fértil donde crecer. «Nos sentimos muy cómodos con este sonido. Hemos tenido distintas etapas y miembros, pero nunca hemos terminado de definir el camino a seguir y con este lo hemos logrado». Marcos, de nuevo, responde rotundo: «Es nuestro nuevo primer disco. Pretendemos, a partir de aquí, centrar nuestro camino sónico. Ya estamos pensando en lo siguiente».
El disco ‘Jazmines’ es el segundo LP del grupo. Con ‘Pasajes de lo Impuro’ (2021) y el EP ‘Raíces Lunáticas’ se cimentaron las bases —rock alternativo, pero con elementos de fusión otros géneros como el flamenco— del sonido Canastéreo, pero sobre todo su inquietud artística: encontrar el lugar donde confluyen todas sus referencias e inspiraciones. De ahí la similitud con los jazmines, ellos han precisado sus tiempos, su espacio para crecer y florecer, ajenos a los ritmos de la industria, pero sin perder el ojo de lo que se hacía en la escena. «Hay que estar en los dos lados: defender esto, porque es lo nuestro, pero también pensar en lo siguiente», resume Juan.

El proceso de composición y grabación de ‘Jazmines’ ha sido largo. Todo comenzó en un retiro en una casa en la playa, de donde no salieron canciones, pero tal y como afirma Marcos surgió «la energía» y el compromiso de volver al local con el ánimo de componer su próximo trabajo. «Parece tedioso», apunta Felipe, «pero estamos muy contentos con cómo hemos hecho el camino. Lo hablamos entre nosotros, ponemos el disco y cada vez nos gusta más, cada día tenemos una canción favorita. Hay ganas de tocar en directo, pero no es: venga, a ver si nos lo quitamos y vamos a lo siguiente. Queremos disfrutar esta etapa».
Su primera parada es el viernes 27 de marzo en la Malandar, junto a O’Cristo, que también estará presentando su primer álbum (‘Un cantautor debe morir’). Una fecha que esperan con alegría y nervios. «Estamos revisitando lo anterior para ver qué entra en el discurso del nuevo directo», reflexiona Marcos. «Estéticamente tenemos que repensarlo, reestructurar, cambiar de tempo algunos temas e incluso adaptarlos», responde Jesús.
Canastéreo: «Pretendemos, a partir de aquí, centrar nuestro camino sónico. Ya estamos pensando en lo siguiente»
En esta nueva etapa, Canastéreo tiene claro que donde realmente cobra sentido esta transición es en el directo. «Hay que priorizar el disfrutar tocando las canciones. No porque con las otras no pasara, pero queremos que disfrute la gente a la vez que nosotros», señala Alberto y su compañero Jesús lo reafirma: «No hay que sobrepasar la línea de pasárselo mejor que el público, pero ahí vamos a estar. Ahí, ahí [risas]».
Tanto las letras como la música forman parte de un proceso de composición colectiva, una suerte de mente colmena cimentada en la perfecta sintonía de todos sus miembros a nivel estético, simbólico, melódico y lírico. Todos, trabajando por hacer la mejor canción desde el cuidado por la emoción de la que surgen y el respeto hacia la sensibilidad de los otros compañeros.

Esta forma de ser tiene su reflejo en la dinámica del grupo, muy distinta a la de otros de la misma escena, tanto a nivel organizativo como por ese calendario interno. «Qué suerte tenemos. Todos tenemos nuestro trabajo y lo podemos compaginar. Hay gente que se pasa los fines de semana trabajando en bodas, en tributos… Y yo tengo la suerte de compartir un proyecto artístico genuino y original con todos ellos, ¿cuánto vale eso? Somos artistas de nuestro propio proyecto artístico», argumenta Juan.
Una primavera ‘canastérea’
En este nuevo tiempo para el grupo, cabe mencionar que los jazmines de estas canciones germinaron, crecieron y florecieron en el propio local de ensayo. «Todo se empezó a producir desde este rincón del planeta», dice Marcos, apuntando con los dedos al rincón del local donde está el ordenador, la mesa y una suerte de pequeño escenario. «Es la primera vez que usamos la preproducción. Nos metimos a grabar aquí para llevar la demo terminada. Queríamos llevar al estudio una bolsa llena de todo, luego si descartamos cosas que sea por la producción». Al frente de la misma ha estado Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly), junto a Manuel Cabezalí a las mezclas y Raúl Pérez como ingeniero en La Mina. «Ha sido muy orgánica, un proceso muy democrático», resume Marcos.
En esos recovecos del calendario, el disco encuentra su luz, pero también un punto de suerte. Aunque Canastéreo tenía en mente el nombre de Víctor Cabezuelo como productor, primero debían cerrar la fecha de grabación con el estudio y, después, decidir quién podría cuadrar, tanto con la idea, como con la fecha. Pero, como se suele decir coloquialmente: cuando está pa’ ti, está pa’ ti. «Estaba en Barbate, con mi madre y mi abuela», rememora Juan. «De repente veo allí a Ángeles Toledano. Como habíamos coincidido en alguna ocasión, me acerqué a saludar. Al final, echamos el día en la playa, hicimos amistad y nos pasamos los contactos».
Por aquel entonces Toledano estaba con el proyecto de Ángeles, Víctor, Gloria & Javier junto a Cabezuelo, así que Juan aprovechó para preguntar por él: «Le comenté que queríamos grabar un disco y que queríamos que fuese él quien lo produjera. Se lo comentó y nos dijo que sí, que se apuntaba», relata con una sonrisa el bajista del grupo. «Desde aquí: gracias, Ángeles», apunta su compañero Alberto, entre risas.

Tener a Cabezuelo era importante: los sintetizadores son una parte esencial de la nueva ruta sonora de Canastéreo. En su imaginario sobrevolaban nombres como Foals o Tame Impala, pero también otros como Havalina o Rufus T. Firefly. «Víctor es una referencia para nosotros. Hasta este disco no se ha dado que podamos contar con él, pero ya lo teníamos en mente en el anterior», continúa Jesús. «Teníamos claro cómo trabajar los sintetizadores y él iba a entender las referencias, nos iba a ayudar a sumar. No había garantía de que fuera a pasar, pero había que reservar el estudio sin tener productor. Y, al final, sucedió. Imagínatelo y si crees que es posible, lo puedes hacer».
Así, Víctor se subió al barco de ‘Jazmines’ a la vez que navegaba buscando tierra con las canciones de su último álbum, ‘Todas las cosas buenas’. «Estamos muy agradecidos», confiesa Alberto, «porque estaba en nuestro proceso de producción a la vez que componía el suyo, pero sentimos que ha dedicado tiempo de forma genuina y eso es de agradecer. No sabíamos si lo podría compatibilizar, pero ha estado guay acompañarle en su proceso también». Además, esta no solo era una primera vez para Canastéreo con Víctor y Raúl en La mina, sino también para ambos como productores. «Se entendían muy bien, congeniaban. Raúl opinaba sin tapujos, aunque al final la figura de productor era la de Víctor y él se centrara en el sonido, pero se tenían en cuenta y sumaban», explica Jesús.
Para Alberto, uno de los factores más importantes de la dupla es la gestión del grupo. «Agradezco mucho cómo han gestionado el estrés, cuando como grupo estás sometido a él. Son personas que lo viven de una forma más cercana, ven cuándo estás débil y saben quitarte esa preocupación. Lo llevan con mucho talante y te hacen sentir cómodo, te reconforta tenerles al lado».

Esta sincronía de procesos creativos dio, a su vez, lugar a algunas anécdotas durante la estancia en La Mina. «Después de la jornada cogíamos las guitarras y nos poníamos a cantar nuestras cosillas, por bulerías, to’ jartibles», recuerda Jesús. «En una de estas le dijimos: venga, Víctor, cantante algo. Al principio no quería, pero al final se animó y nos dijo: os voy a tocar un single del nuevo disco. Cogió la guitarra y cantó ‘Canción de paz’, que todavía no había salido. Fue uno de los momentos más bonitos».
—Estábamos allí derretidos escuchándole, embobados —añade Felipe.
—Lo mirábamos tocar la guitarra pensando: vaya poder de composición, increíble —apunta Marcos.
El batería de Canastéreo ha jugado un papel fundamental en la producción de este nuevo trabajo, pues ha estado implicado en todas las fases del mismo, además de pasar algunos días en Aranjuez junto a Cabezuelo para trabajar en el sonido. «Marcos a veces puede ser tajante a su manera», afirma Jesús riendo, «puede tumbarte con su dialéctica. Hubo un momento que Víctor nos comentó a posteriori, entre risas, porque un día vino con un sonido que nos iba a sorprender y de repente Marcos le soltó: bueno, pero esto suena un poco a los Cazafantasmas. Y él dijo: ¿pero eso es bueno, no?», rememora, ante la risa de sus compañeros.
«Tiene un ojo increíble», afirma por alusiones Marcos. «Íbamos a pasar algunas cosas por sintes analógicos allí en su estudio. Estábamos supervisando todo. Con algunas canciones él se quedaba pensando y me preguntaba si funciona. Y yo decía: me gusta, pero podemos quitarle un poquito de Digimon para meterle más guarrería [risas]. ¡Y me entendía a la primera! Encendía dos o tres pedales y lo pillaba». Su compañero Juan lo confirma: «Parece una tontería, pero Marcos se expresa genial a su manera. Te está diciendo exactamente qué es lo que falta y Víctor lo entendía».

Una vez terminadas, las canciones llegan a manos de Calaverita Records, el sello que finalmente se ha encargado de acunar el disco y gracias al cual éste tendrá también su edición en vinilo —el primero de la banda—. La portada y el diseño corren a cargo de Felipe, responsable de todos los visuales y artes de Canastéreo. «Contar con el sello es un alivio, porque nos podemos dedicar exclusivamente a lo creativo. Tener alguien al teléfono que nos ayude y que podamos disponer de tiempo para dedicarnos a todo lo relativo al proyecto es genial», señala Alberto.
Misma raíz, nuevo florecer. El 21 de marzo no es solo la fecha de llegada de la primavera canastérea, sino que también sirve como efeméride de este renacer: «Lo anterior se hizo con otra formación, otros medios… ahora tenemos más herramientas, otros gustos, más madurez», confiesa Marcos y su compañero Alberto concluye: «Queremos mirar hacia atrás, pero también cambiar, evolucionar e ir hacia otros lugares. El trabajo anterior es parte de la evolución, pero lo importante es reafirmarse en el cambio». Una semilla [el cambio] que no entiende de tiempos y que, no es que haya echado raíces, sino que [con la primavera] ha empezado a florecer.
‘Jazmines’, canción a canción
[1] ‘Orilla de Gálata‘:
«Pretendíamos simbolizar
cómo es ese salto de orilla estilístico
hacia otros sonidos»
Marcos: El tema se llama así porque está hecho con una baglama turca que me compré en un viaje que hice hace unos años. Esa melodía salió trasteando con el instrumentos e iba a ser un interludio del disco, pero le vimos coherencia y decidimos que lo abriera. Es una forma de decir: retomamos la serie en la temporada 2, en el mismo lugar donde la dejamos en la 1, pero vamos hacia otro lado. Pretendíamos simbolizar cómo es ese salto de orilla estilístico. Venimos de una sonoridad del disco anterior, con un ambiente más oriental, arabesco.
Jesús: Originalmente, la parte de la intro en la que entra la guitarra, que es una composición de Alberto, formaba parte de la siguiente canción, ‘Paso al Misterio’, pero al final, dándole una vuelta, lo integramos en la parte de la baglama y ahí sí que mandamos un mensaje que muestra de dónde venimos y a dónde vamos. La intro tiene dos partes, pero están muy bien conectadas.
Alberto: Se quedó como la parte instrumental del primer tema, que abre el disco, pero de repente puesto en el contexto de la intro y la baglama, adquiere un significado más importante. Encaja perfectamente en esta transición que queremos hacer de un sonido a otro. Ha cogido su sitio posteriormente.
Marcos: La hemos hecho más cortita para que sea una buena entrada, un buen calentamiento, pero que en directo vamos a intentar hacer de eso una canción de intro, elevarla a un nivel superior, que no pase desapercibida. Luego empalma con ‘Paso al Misterio’, que es muy stoner.
[2] ‘Paso al Misterio’:
«Es como quemar los puentes
y las naves. Es la apertura al cambio»
Jesús: Tiene un momento interesante, cuando rompe en el estribillo, con guitarras muy stoner y te contextualiza de lo que te vas a encontrar. Es una buena forma de abrir el disco. Un dato interesante es que teníamos unas guitarras, bastante potentes, pero Manuel Cabezalí, en la mezcla, nos dijo: me he permitido el lujo de grabar unas guitarras encima de las que teníais para meter un poquito más de caña.
Marcos: A nivel lírico, la primera hostia del huracán llega aquí. El disco pretende hablar del cambio, de un proceso de cambio. Es la primera vez en que te das cuenta que dices: coño, algo ha pasado. Hay una frase que lo ilustra muy bien: «Míralo como lo ves / pólvora bajo tus pies / que vendrá hacia ti / una y otra vez / y no puedes esconder» y luego dice «Si está ardiendo / déjalo arder». Vamos a aventurarnos a aceptar ese proceso de cambio.
Juan: ¡Es quemar los puentes! Quemar las naves.
Felipe: También esa primera frase: «Mirando tras el cristal / es la ansiedad que viene a verte». Es la apertura al cambio. Todo viene después de una fase de agobio, ansiedad. Una apertura musical de lo que viene después y líricamente es una forma de situar el camino: echarse para atrás, seguir para adelante, conseguirlo…
Alberto: Musicalmente se nota la influencia de algunas canciones de Manolo García, esa manera de abordar las guitarras, las voces, pero a la vez viene un estribillo que no tiene nada que ver con ese concepto, muy inspirado en Havalina. Referencias a Foals, también. Es la advertencia de que viene algo distinto, no sabes qué es y ya estás en ello. Es interesante abrir con esa sensación.
Marcos: ¡Es como llegar con los estandartes romanos! Este riff se lo llevábamos escuchando mucho tiempo a Alberto. Se llama así porque está en Mi, por eso lo de ‘Paso al Misterio’. Pero la letra llegó de las últimas. La canción estaba ya concebida, pero en el momento en que la vimos redondeada, supimos que tenía que abrir. En posición estandarte.
[3] ‘Jazmines‘
«Es nuestra Piedra Rosetta.
El faro que nos marca
el rumbo a seguir»
Juan: Es un faro. Esta es de las primeras que se terminaron y que nos alumbró el camino melódico, para desarrollar el resto del disco.
Jesús: El tema crece, sin una estructura simétrica, sino lineal ascendente, ninguno tenía duda de que tenía que ser el primer single del disco. Lo teníamos muy claro. Se fue desarrollando a base de pinceladas, siguiendo las guitarras que marcaban el camino, pero nos marcó el rumbo a seguir.
Marcos: Es la primera vez que trabajamos esta sonoridad en un disco porque es la primera vez que los sintetizadores cogen un protagonismo atronador, muy en el estilo de ‘Let it happen’ de Tame Impala [otra de las referencias del disco]. Para nosotros, la decodificación del disco, a la hora de entender la coherencia, era que la base de bajo y baterías —nosotros sonamos siempre muy Foals—, sumara a esos sintetizadores a lo Tame Impala, que son los padres de la integración de esos moogs y sintes.
Alberto: En general, Tame Impala es una influencia junto con Foals, con el ‘What went down’, lo que sumado a nuestro estilo, era el sonido que queríamos orbitar de alguna manera. El riff del inicio es lo primero que hubo ahí y después se fue construyendo la canción. Sabíamos que el disco iba a inspirarse en la idea sonora de esta canción.
Marcos: La idea es intentar que la sonoridad gire en torno a todas esas influencias. No digo que seamos más originales ni nada, pero que nuestra Piedra Rosetta vaya por ahí.
Alberto: Esta canción, en la letra, además, habla también de ese cambio: la paciencia, la renovación, esperar el buen momento, en un proceso que a veces es todo incertidumbre. No es todo negativo, de ahí salen buenas oportunidades.
Alberto: En una tapia te encuentras un jazmín que sigue ahí, crece cada año, cada vez más fuerte, permanece… Hay jazmines que crecen y otros que no, no se trata solo de resiliencia, pero en este proceso de cambio nos ha permitido crecer.
Jesús: Es muy simbólico que fuera el primer single que sale en otoño, cuando está todo seco, y que luego el disco salga en primavera que es cuando florecen los jazmines… es muy guay todo ese rollo alrededor de esta imagen.
Juan: Hay un verso en esta canción que es un eslogan: «Los días que llegan después del invierno». Es poético, desde luego. Y cobra un sentido cuando salga el disco.
Felipe: También es una forma de hacer referencia al arraigo, a ese imaginario de nuestra infancia, de ver jazmines en los patios. Nos situamos territorialmente, no nos olvidamos de la raíz, porque Jesús, Juan y yo somos muy frikis del flamenco, y ese ecosistema anda por ahí.
Marcos: ¡Ellos son el Departamento de Flamenco del grupo! [risas]
Alberto: Es una parte de la banda, está genial que exista así, y que nos ayude a llevar ese sonido a interpretaciones, experimentar sobre ello. Es una pata más de la mesa y no se va a perder.
Marcos: Somos un parlamento que se entiende bien, cada mochuelo en su olivo, pero sabemos gestionarlo bien.
Jesús: Es mi vinculación, mi registro, mi influencia, pero no soy un cantaor. Yo tiendo a eso. Puedo beber de influencias que vienen de ahí, pero que no me he dedicado a eso. Es un matiz, una intención. Somos una banda de rock alternativo que experimentamos en ese terreno y que tiene influencias de ahí, sin ser yo un cantaor, pero en el contexto en que me he movido, esa esencia no se puede quitar.
[4] ‘Onda Dorada‘:
«Hay groove, tío.
El funky está presente,
el sentimiento del baile»
Marcos: Esta es muy single.
Jesús: Haces canciones, le tienes cariño a todas, y la industria funciona de una manera, pero también te preguntas: qué quieres enseñar. Porque podríamos haber sacado las colaboraciones, que era otra cuestión que se nos planteaba. Al final, hemos sacado cuatro temas y ninguna colaboración. Hemos tenido debates y dudas, pero estamos todos de acuerdo de la decisión que se tomó y, al final, no pasa nada porque ninguna colaboración sea single. Creo que le da un poco de sorpresa también al disco. Al final es más qué quieres contar y cómo lo quieres contar, que lo que va a funcionar en la industria. Eso no es en lo que uno tiene que fundamentarse.
Juan: Creo que es una decisión valiente.
Jesús: Es una canción que funciona guay, tiene ritmazo, se presta a un remix — en ese sentido estoy expectante también—, es muy bailable.
Juan: ¡Hay groove, tío! Vamos muy pegados Marcos y yo y el groove se puede entender como una traslación de esa síncopa flamenca al lenguaje del rock más de cuatro por cuatro. El funky está presente. El sentimiento del baile.
Felipe: Queríamos más dinamismo, no ser tan estancos, que el concierto sea una experiencia que emocione, que te haga bailar, que lo vivas.
[5] ‘Arrecifes’ ft. Kike Suárez:
«¡Ketame Impala! Esa es la referencia,
con un estribillo que es
como un himno de fútbol»
Jesús: Hay una influencia clara de Ray Heredia. Hay un guiño melódico, super marcado en el tema, que es intencional, a la ‘Alegría de Vivir’, en ese verso de «Cuántas veces me olvido…». Tiene muchas cosas.
Marcos: ¡Ketame Impala! Esa es la referencia [risas]. Sonido Foals-menco.
Jesús: Es verdad que tiene ese pasaje tipo Tame Impala, pero tiene un estribillo que es como de himno de fútbol: «Vengo a verte, vengo a verte hoy». Cuando lo oigo me imagino a gente con bufandas en un estadio [risas].
Alberto: Marcos tenía claro desde un principio que había un «vengo a verte» y al final se ha quedado. Está muy guay eso.
Juan: De los temas más complejos armónicamente. Hay mucha gente que ha pasado por aquí y ha dejado sus pinceladas, nuestros agentes de confianza. Aquí entra mucha gente, compañeros de la música. Nos reunimos, dejan ideas y algunas se quedan.
Jesús: En esta canción, por ejemplo, está Kike. Desde que se concibió nos imaginamos que su voz podía encajar ahí. Tenía una guía que era bonita, iba más por fandango, igual en directo la suelto, pero Kike se quedó con la propuesta y no solo hace el pasaje sino que se queda de refuerzo en el resto de la canción, que queda muy guay. Queda mucho mejor la canción con su voz. Esa parte que él canta, además, es de Antonio Machado. Se lo llevó a su terreno, más fiel a la primera idea de varias que le dimos y estamos muy contentos con el resultado final. Y hay un visualizer en el Acuario de Sevilla, con él, que ha quedado muy guay más porque la canción se llama ‘Arrecifes’.
Alberto: Temáticamente, tiene esas reminiscencias nostálgicas con eso de «vengo a verte», una nostalgia melancólica de volver a lugares de tu infancia, o donde has sido feliz, y ahí quedaba genial el rollo de Kike.
[6] ‘Esmeraldas’
«Funcionamos como un equipo táctico
hacemos algo y lo hacemos todos»
Jesús: Fue el segundo single. Se construye en torno a un riff de guitarra muy potente de Juan, que aunque sea bajista también propone cosas de guitarra. Se ajusta a la tonalidad, porque al principio estaba en otro registro, hubo que ajustarla. La letra tiene mucho mensaje. Al final, habla un poco de la percepción que la gente puede tener de las cosas desde fuera y cómo rara vez suele ser a como uno lo vive desde dentro.
Alberto: Queríamos hacer un disco que disfrutáramos con lo que estábamos diciendo, con un lenguaje más cercano. Vehiculizar las canciones y ver cómo queríamos que fueran.
Jesús: La idea general del disco estaba marcada, pero luego tenemos un proceso democrático de cómo revisarlo después. Hay letras que pueden ser una propuesta inicial de unos o de otros, pero luego hacemos una revisión de todos para sacarle el máximo partido. Hacemos una puesta en común, que puede ser tedioso en algunos momentos, porque hasta qué punto se puede desvirtuar la idea original de lo que se quiere transmitir, pero al someter esa sensibilidad de cada uno, que es tan personal, hay que ver hasta dónde puede uno entrar ahí. Es muy bonito lo de traer una letra y revisarlo a nivel cooperativo. Escribir es una cosa muy seria, esa sensibilidad que hay en todo eso, pero hemos encontrado un punto de entendimiento entre todos.
Alberto: Lo que dice él es muy importante y lo hemos aprendido haciendo el disco. Está guay que entendamos la letra y aportar matices, pero es la guía inicial de la persona que lo ha escrito, porque ha tenido un sentimiento o una emoción, y aprender a respetar eso lo hemos aprendido conforme hemos ido aprendido el disco. El objetivo siempre ha sido tener en cuenta a los demás. Aquí funcionamos como un equipo táctico: hacemos algo y lo hacemos todos. Siempre intentando tener en cuenta, aunque seamos personas con mucha personalidad, tener en cuenta la opinión del otro porque opinamos por el bien de la canción. Es muy bonito que hagamos ese esfuerzo, sobre todo a la hora de tratar las letras, porque hay cosas matizables pero otras que tienen que conservarse.
Jesús: Cuando le trasladábamos a Víctor lo tedioso que podía llegar a ser meterse en una espiral de revisión excesiva nos dijo «es mucho más importante sentirlo, que el significado que pueda tener en sí». Porque puedo escribir una cosa pensando en algo, pero para el oyente es algo muy personal, puede trasladarlo a otro lugar o darle un mensaje totalmente distinto. Eso se transforma. Ahí está también lo que es el arte y su percepción. Cuando haces un disco pasa a ser de todo el mundo. Aunque haya conceptos y mensajes marcados, al final cada uno lo va a recibir de una forma.
Juan: Todo el mundo ha aportado a todas las canciones, en mayor o menor grado. Todos han aportado ideas para mejorar la canción. Nosotros estábamos hablando aquí también de nuestros sentimientos. Y eso nos ha servido para conocernos mucho mejor a todos. Somos unos intensos [risas].
Felipe: Esto se resume a cómo funciona el grupo, que no somos unos mercenarios, somos amigos, disfrutamos haciendo esto pero nos preocupamos por los otros. En el proceso del disco ha habido enfermedades, rupturas de amores, nuevos amores, peleas entre nosotros, y todo eso ha sido compartido. La vida misma.
Marcos: Lo más importante de las bandas es eso. Es una manera de vivir, el acto de tener una banda. Somos amigos, ¿qué vamos a hacer si no tenemos esto? Nosotros en el grupo de Whatsapp nos mandamos más mensajes que con nuestras familias o parejas.
Juan: Intento empatar pero no me sale [risas].
[7] ‘Flores lejanas’
«Es la única cadencia andaluza.
Es una manera de bajar el balón»
Jesús: Fue la última que se hizo. No sabíamos si iba a tener margen para meterla en el disco. Teníamos la composición, la rueda armónica, que también es de las más elaboradas junto con ‘Arrecifes’. Pero la preproducción no se había llevado tan lejos como con el resto de canciones. Cuando vino Víctor con propuestas de cambios, de estructuras, hicimos una jam aquí de la canción y terminamos desarrollando la producción del tema.
Alberto: La escuchó, nos hizo tocarla y fue ahí cuando él creyó en que podíamos desarrollarla. Vino a estabilizar la base de la pirámide de la canción, el ritmo de bajo y batería, y luego metimos una guitarra prototipo. Se fue creando hasta el último momento, se terminó de grabar en Aranjuez.
Jesús: Está guay, además, que es la única cadencia andaluza. Marcarla intencionadamente, porque la guía no tenía esa cadencia final, pero decidimos introducir la idea. Es parte de una letra que se canta en el flamenco por bulerías, pero que se resolvió tirándola hacia otro lado. Se traslada a un cuatro por cuatro, aunque hayamos proyectado esas referencias del rock alternativo, pero necesitábamos sacar nuestra influencia más andaluza.
Marcos: Es una manera de bajar el balón.
Juan: Me quedo con un momento para los restos: Víctor tocando las palmas en el local. Rufus T. Firefly. Su local. Aranjuez. Cuando ya hemos grabado los coros, el tipo se graba metiendo unas palmitas. Yo pensaba: lo está disfrutando, lo está disfrutando muchísimo. Y nos dijo: ¿y si le metemos otra vuelta? [risas]. Qué belleza.
Alberto: Lo estaba disfrutando muchísimo. ¡Y nosotros más aún!
[8] ‘El templo’ ft. Víctor Cabezuelo
«Queríamos que sonara más cañero, más stoner,
pero sin prescindir de la melodía.
Es como bajar a las profundidades a conocerte».
Jesús: Ese riff de guitarra te lleva galopando desde que empieza el tema, con esas percusiones. Se grabó en la guía un registro de voz que iba muy alto, era muy chillón, pero luego hicimos uno un poco más bajo y teníamos muy claro que en esa parte entraba Víctor. Pensamos: ojalá esto ocurra. Se lo comentamos en La Mina y él decía, «¿pero dónde entro yo, si canto muy moñas?». Luego, cuando lo revisó donde nosotros queríamos que entrara, dijo: es verdad, puedo entrar ahí. Lo teníamos muy claro con él también. Le dio una vuelta, lo grabó y el día que lo mandó lo pusimos en el local y lo gozamos.
Marcos: Es muy Radiohead, que es lo que hace pensar en Rufus en ese tema.
Alberto: Es un tema que queríamos que sonara más cañero, más stoner, pero queríamos buscar también la melodía, además de esa agresividad. Sin ser muy pretenciosos, acercarnos a eso de Radiohead, un pasaje donde la música bajaba hasta otra crecida, y encajaba su voz y nos la imaginábamos completamente.
Juan: Es una canción que es prima de ‘Paso al Misterio’.
Marcos: Hay quien puede pensar que es la misma canción en un punto distinto del disco.
Juan: Hay similitudes, yo tengo una línea de bajo muy parecida.
Marcos: Pero sonoramente es más guitarrera. Y a nivel lírico es una conclusión de lo que se ha planteado en el disco. Podría ser una parte B, pero está en otro lugar.
Alberto: Venimos de la incertidumbre del cambio y aquí vamos más hacia esas cosas que no te dejan avanzar en el cambio y hay que mirarse hacia dentro para poder avanzar. Bajar a las profundidades, conocerte, y está guay esa conexión lírica y musical con ‘Paso al Misterio’.
[9] ‘Faraona’ ft. Rocío Márquez
«Muy compleja a nivel rítmico.
Y eso de ‘camino de la lluvia’…
ese es el próximo disco.
Es muy épica»
Alberto: Hemos bajado del Gran Cañón a la baja California pero así, de un tirón.
Marcos: ¡Es una bulería canastérea, he de decir!
Jesús: Es el tema más difícil de ejecutar del disco. Es una bulería, pero no lo es, suena un poco a lo que hace King Gizzard & the Lizard Wizard. Es un tema experimental que llevamos a nuestra onda, a nuestro terreno, que puede tener un guiño a ‘Pasajes de lo impuro’. En realidad, es una composición de Juanele, un antiguo miembro.
Juan: Es muy épica.
Marcos: Decimos que la más antigua es ‘Jazmines’, pero esto lleva sonando desde ‘Pasajes de lo impuro’.
Alberto: La primera mitad de la canción, hasta que se vuelve el pasaje instrumental, es una idea que venía previamente en ideas que estaban en la nube de la banda. Del guitarrista y miembro fundador Juanele.
Jesús: Luego la hemos repensado, revisado y reajustado, pero ese riff principal [lo tararea] partía de ahí. Es un tema complejo a nivel rítmico. Cuando se habló con Rocío, a través de Felipe, de proponerle la colaboración porque podía encajar y ella no dudó ni un minuto. Rocío para nosotros es una de las artistas más grandes de este país.
Juan: Es una artista de vanguardia.
Felipe: Se ha conseguido también aunar eso de ser una banda sevillana de esta era tan bonita, con tantas bandas, que se junta con ese aura de Rufus T. Firefly, y luego con el flamenco de vanguardia de Rocío Márquez, con esa narrativa contemporánea… No es solo elegir a Kike o tal, cada colaboración representa una pata de nuestra identidad. Y ha surgido de forma natural.
Jesus: La parte del pasaje expansivo, previo al solo del final, viene de una letra por soleá del Agujetas. Él no dice lágrima de sangre, pero nosotros lo pusimos así en la primera guía y al final se quedó así. Se ha pulido, pero esa parte viene de ahí.
Marcos: Y a Felipe se le ocurrió esa frase de «camino de la lluvia» y dijimos: no la vamos a cambiar. Se acaba el disco y es como decir: déjame, que me voy buscando donde venga la bonanza.
Juan: Quién no dice que sea una señal para el próximo disco.
Marcos: El próximo disco es ‘Camino de la lluvia’, me da igual lo que digáis. Así va a ser [risas].