El grupo sevillano, que se encuentra de gira con su EP ‘Canciones de pena’ (2025), volverá a la Fun Club este viernes 13 junto a Ruge Boreal y Medea
Fue alrededor de noviembre del 2021. Mery llegó a la formación en un momento en que la banda todavía estaba encontrando su sonido. «Al principio ella pensaba que esto iba a ser un grupo tributo. Pero cuando nos juntamos en el local de ensayo le dijimos que no, que al final íbamos a hacer temas propios. Y así fue, tiramos para adelante», detalla Miguel, vocalista de Velx.
Así, este año se cumplirá un lustro desde que Miguel Javato, María Martín –a.k.a ‘Mery’— y Guille López sentaron los verdaderos pilares de Velx: rock moderno, underground, más cercano a lo que se está haciendo en otras partes de España. «Teníamos una banda anterior muy basada en el rock clásico y español, porque a Guille le va mucho esa movida del metal sinfónico y todo eso. No calzaba mucho con lo nuestro y no nos veíamos capaces de hacer ese tipo de cosas», explica. «Pero poco a poco fuimos haciendo canciones, temas propios, íbamos probando».
Con esa formación anterior, el grupo Velx empezó a tocar en algún micrófono libre, probándose en el directo. Pero no terminó de cuajar. No fue hasta que conocieron a Mery —gracias a Pablo Conejo, el bajista anterior— que las cosas empezaron a encajar. Una formación que empieza a encaminar su sonido y su estabilidad con la llegada de Pando como bajista: «Es el bajista más ocupado de España. No es el más famoso, pero es el más ocupado que hay», bromea Miguel, haciendo referencia a su proyecto en solitario homónimo, además de su participación en el grupo Arrecí0.
Desde entonces hasta ahora, Mery reconoce que las referencias del grupo han ido cambiando, sobre todo a raíz de ir profundizando en la escena sevillana y emergente. Algo que ha ido alimentando las aspiraciones y motivaciones de la banda, acercando su música a un rock más moderno, más actual. «Hemos ido evolucionando a algo que tiene más personalidad, nos definiríamos como un grupo de rock, pero ya no es tan rock, sino que va mezclando cosas punk, cosas indies, estamos en esa onda ahora mismo», afirma la guitarrista de Velx.
Actualmente, la banda sevillana se encuentra en la fase final de su gira ‘De Pena’, con la que están llevando las canciones de su EP ‘Canciones de pena’ (2025) por algunas de las ciudades más importantes del país: Madrid, Lugo, Barcelona… Y aún les quedan tres fechas: Sevilla (Fun Club, 13 de marzo), Murcia (Sala Revólver, 12 de junio) y Granada (Rockanrolla, 13 de junio). «Nos lo estamos pasando súper bien», confiesa Miguel. «Estamos yendo a ciudades en las que no habíamos ido nunca a tocar. Yo, personalmente, nunca había tocado en Barcelona. Está siendo muy guay». Para Mery, además, esta ha sido una gira de contrastes: «Hemos tenido ciudades con sold out y otras donde han venido veinte personas a vernos, pero bueno, esto es así. Estamos ganando experiencia, conociendo otros grupos y tenemos ganas de seguir».
La gira tiene su mérito, porque no cuentan solo con la dificultad de ser una banda emergente, sino que además son ellos mismos quienes se han encargado de buscar salas, grupos con los que tocar, presupuestos, etc. Organizar una gira autogestionada y conseguir bolos en ciudades más allá de Despeñaperros no es nada fácil. «Si no tienes cierta cantidad de números [en plataformas de streaming y redes sociales], directamente ni te contestan. Hay muchas salas a las que nos habría gustado ir, pero ninguna nos ha respondido. Desde aquí quiero agradecer a Mery porque ha sido ella quien ha cerrado la gira», enuncia el vocalista, agradeciendo con un gesto a su compañera, quien responde riendo: «¡Me gusta el trabajo de oficina! Me gusta mandar correos».
Para la guitarrista sevillana, esta gestión ha requerido, sobre todo, de mucha paciencia. «Hay que organizar muchísimas cosas, enviar muchos correos a todas las salas, buscar grupos… Es un trabajo de oficina, pero para el grupo. Lo más complicado de todo es que no te contesten. Y cuadrarnos, porque cada uno tenemos nuestras agendas personales y todo el tema organizativo es complicado. El alquiler, también, en Madrid fue bastante caro… pero bueno, al final lo cubrimos».
[Entrevista] Velx: «Esto marca el inicio de cómo queremos sonar»
En sus canciones hay una mezcla de alt-rock con detalles de glam y ritmos punk, una estética que es el resultado de un proceso compositivo donde se mezclan distintas referencias, de Desakato a Sexy Zebras o Shego. En este sentido, Guille admite que sus patrones de batería están muy influenciados por grupos como el de los asturianos. «Eso se refleja en las baterías, dependiendo también de en qué canción, pero cada uno vamos aportando un poco de sus referencias, y creo que al final sale algo con bastante sentido, aunque el origen sea más o menos diferente».
Un proceso compositivo que, aunque sea conjunto, parte siempre de alguna idea o letra de Miguel. «Luego la desarrollamos juntos, aportando ideas y cambios, pero la mayoría de veces empieza así», afirma Mery. Al principio, cuenta la banda, el proceso era mucho más caótico. «Cometíamos el error de ir sin nada en mente y estábamos una hora callados a ver si se nos ocurría algo», confiesa Guille. «Ahora Miguel trae una idea relativamente desarrollada o planteada de casa, con acordes básicos, y luego nosotros vamos encajando la idea y llevándola a sitios y melodías que nos gusten».
Tras el lanzamiento del EP, el grupo ha seguido componiendo y grabando junto a su productor, Pablo Carrillo, quien se encargó también de llevar a cabo esta labor en ‘Canciones de Pena’. «En realidad, nosotros ya llevamos una canción preliminar de la canción, una primera mezcla. Él hace los últimos detalles, termina de cohesionarlo todo. Nosotros llevamos cada parte como queremos que suene y él acaba haciendo el conjunto», explica Guille, batería del grupo.
Actualmente, la dinámica creativa del grupo se basa en mantener la inspiración: seguir probando, creciendo. Poco a poco, ir sacando canciones y singles, sin pesnar en un disco o un EP. Al menos, a corto plazo. «Lo del EP fue distinto, porque la idea era englobarlo todo en un concepto, desde distintos enfoques. Algunos más graciosos, otros más dramáticos», apunta Miguel. «Del EP, además, pasa que algunas canciones se han quedado estacadas, como ‘5 Papeles’ y otras han funcionado mejor, como ‘Canciones de Pena’ o ‘Hielo por tu piel’. Eso pasa siempre», confiesa.
Para Mery, el EP ha servido además para poner sobre la mesa el sonido que están trabajando. «Viene a presentar nuestro sonido de verdad. A raíz de eso estamos desarrollando cosas diferentes, pero en la misma línea. Ha marcado un poco el inicio de cómo queremos sonar y el camino que vamos a llevar. Nos marca un camino más coherente, con dirección». Ese punto de inflexión ha encendido de nuevo la llama creativa y es por ello que su objetivo como grupo es seguir sacando canciones: «No nos planteamos volver al estudio. Tendríamos que tener un concepto muy claro, así que por ahora seguiremos haciendo canciones que nos molan, alguna colaboración que grabaremos dentro de poco, pero seguir sacando canciones».
El 13 de marzo vuelven a la Fun Club junto a los grupos Ruge Boreal y Medea, en una noche que viene a cerrar un ciclo para Velx, aunque la gira aún no haya terminado. «Desde el concierto de Madrid, que fue el primero de la gira, hemos metido un montón de novedades en el directo, además del cambio de bajista», argumenta Guille. «Ahora está mucho más trabajado. Antes metíamos once canciones en un setlist y ya está. Ahora tenemos elementos de cohesión, más fijos y trabajados».
Entre la búsqueda de su sonido en las canciones y su trabajo del directo, Velx promete sin duda una noche única en la Fun Club. Quienes fueron a su inicio de gira en este local verán a un grupo nuevo, no distinto, pero sí mejor: más seguro de su sonido, pero también de su forma de encarar el escenario.