La artista villanovera Ángeles Toledano, aún de gira con su primer disco (‘Sangre Sucia’), estará en la próxima edición de la Bienal de Sevilla, donde ofrecerá un espectáculo único
La Mega. Así le llaman en Villanueva de la Reina (Jaén). Su pueblo. Fuera de allí todos la conocen por Ángeles. Ángeles Toledano, claro. «En mi pueblo nadie me llama así. Y si lo hacen no me giro: no por nada, sino porque me resulta raro, ajeno, no creo que me estén llamando a mí». El mote le viene de su padre, aunque fue el abuelo quien se lo puso a él. «Eres como una bomba de megatones», le decía, haciendo alusión a que era «un revoltijo». Y, con el tiempo, ella lo heredó, pero por otras razones: «No se lo dicen a nadie más. A un hermano suyo y ya, ni a mi hermano ni a nadie. Todo viene porque me puse Megamegatona como nombre en Tuenti [ríe]. Y, claro, se me quedó. La Mega», explica Toledano.
Este año, la Mega ha sido pregonera de su Semana Santa. Y esta es tan solo una de las muchas cosas [hermosas, emocionantes] que el disco ‘Sangre Sucia’ —su debut como artista— ha traído a su vida: «Lo mejor que me ha pasado. Más que nada», asegura con rotundidad. Al otro lado del teléfono casi se la puede oír sonreír. Son muchas las primeras veces que ha vivido Toledano con ‘Sangre Sucia’: nominación a los Latin Grammy, actuación en los Goya, confirmación para la Bienal, además de su reciente colaboración con Jorge Drexler, seguido de un largo etcétera.
La conversación, de hecho, tiene lugar un día después de recibir la nominación a la mejor gira por la Academia de la Música (su segunda nominación, de hecho). «Estamos muy contentas, es una recompensa al esfuerzo y al cariño que le hemos puesto al directo». Y eso solo si nos ceñimos estrictamente a esta etapa: en la anterior al disco, el palmarés de Toledano es amplio y variado, lo cual no deja de ser un indicativo de la clase de artista que quiere ser.
‘Sangre Sucia’ salió en septiembre de 2024. Desde entonces, Toledano ha vivido un año y pico intenso, con una gira que ha ido mutando conforme se confirmaban nuevas fechas —y, con ellas, formatos y espacios muy diversos (de teatros a festivales)—. «Sí, ha sido muy intenso», confirma Toledano. «Y, si miro atrás, lo que me quedo es el proceso de crear el disco. Trabajar en el estudio con Javi Harto. Llevar una idea, ir trabajándola entre él, yo y Benito [Bernal]. Me lo he pasado bien», asegura.
Sacar este disco ha supuesto, sin duda, la mayor de sus primeras veces como artista. «No conocía las dinámicas, ahí me tembló un poco más el suelo. Es la parte creativa la que más he disfrutado. Pero el balance final es tan positivo que estoy muy agradecida». Como álbum debut, el objetivo no solo era asentar los cimientos identitarios con los que poder construir una trayectoria sólida y coherente —teniendo en cuenta sus inquietudes creativas—, ella también quería que la «entendieran», señala Toledano. «Hay gente a la que le gusta más y a la que le gusta menos, pero no cabe duda de que hay una pulsión de personalidad. No de proponer algo nuevo, sino de ser libre, hacer lo que me apetece y mostrar mi personalidad».
Y entenderse, se entendió. De hecho, actualmente es muy fácil encontrarlo agotado en cualquier tienda física y online. «Hay mucha gente que me manda fotos del disco en su casa, sé que lo tiene mucha gente y eso me alegra muchísimo», afirma. «Aunque creo que hay cosas que se han entendido y otras que todavía no las entiendo ni yo. Hay cosas que ni yo misma sé, que han sido pura diversión y que no tienen explicación».
El proceso creativo de Toledano es el mismo que el personal: disfrutar, divertirse, sin pensar en los conceptos, las etiquetas, los corsés. «Es importante dejar a un lado esa limitación que te puede dar tener un concepto. Deshacerte de él y que el concepto sea no tener concepto. Poder jugar con la música, pasarlo bien y luego darle sentido. Creo que la gente ha pillado que me va la marcha», ríe la jienense. «Siento que esto es solo un arranque, que tengo una oportunidad de generar una obra que tenga sentido».
Quizás solo se pueda entender a Toledano y su música bajo la perspectiva del tiempo: ser hija de este momento. «Si me hubiera dado por hacer un disco clásico de flamenco, aunque para mí lo es, hubiera sido también contemporáneo». Para la cantaora, «el flamenco en sí es una música viva, una performance que va cambiando todo el tiempo. No es estática. Siempre suena nuevo. Es una música tan compleja de ejecutar, hay que hacerla de la forma adecuada a las condiciones físicas que uno tenga y eso te posiciona mucho en la contemporaneidad».
Es por ello que ‘Sangre Sucia’ es puro flamenco, pero también se nutre de propuestas ajenas a él, propuestas que no tienen por qué ser nuevas ni contemporáneas pero que orbitan en el universo personal de Toledano y que conforman su imaginario. «He bebido de otras músicas, algunas muy antiguas también. Ese clasicismo se alimenta de otro clasicismo, aunque sea con otro sonido que lo lleva a lo contemporáneo», detalla.
Una parte importante de su trayectoria ha sucedido —y sigue sucediendo— en teatros y peñas. Voz y toque. Es fácil entender por qué ‘Sangre Sucia’ ha supuesto un reto creativo también en el directo. Más allá de estas canciones, sino en el tipo de artista que Toledano quiere ser sobre el escenario. «Fui mi cabezona», admite la cantaora. «Quería transmitir en el directo todo lo que se escuchaba en el disco. Eso nos ponía en una situación complicada: había necesidades que teníamos que suplir entre quienes estábamos».
Es por ello que Toledano empezó tocando la MPC, Benito Bernal no solo la acompañaba al toque, sino también tocando samples, etc. «Quizás para otra música es muy poco atrevido. Para nosotros, que venimos de algo muy orgánico, no es que nos pareciera atrevido: es que fue muy divertido hacerlo. Aprendí un montón», asegura. Así, el directo fue creciendo, ampliándose: «Metimos un coro de mujeres, también contamos con Dalila, hemos colaborado con otras artistas y amigas que me inspiran y soy muy feliz de haberlas tenido y tenerlas sobre el escenario».
En este sentido, hay una incógnita [una sorpresa maravillosa] que surge tras su confirmación para la Bienal de Sevilla de este 2026: «No puedo decir mucho más de eso. Me da pena, porque tengo muchas ganas de contarlo», comenta la artista. «Lo que puedo decir es que va a ser una cosa única, que voy a hacer una sola vez», confirma Toledano. «Este espectáculo va a ser una de las cosas más bonitas que he hecho hasta ahora, y solo se va a hacer esa vez. No ha dado tiempo ni a ponerlo yo en mis redes y ya estaba todo vendido. Estamos trabajando un montón en ello y lo que puedo decir es que se va a llamar ‘La misma sangre del cuerpo’», afirma la artista, que no puede evitar mostrar la ilusión sobre esta cita: «Para mí la Bienal es como tocar el cielo. Un hito en mi vida».
Asimismo, la trayectoria de Ángeles Toledano no se puede entender desde lo colectivo: las colaboraciones, la música como un proceso compartido. Vera Fauna, La Plazuela, Jorge Drexler, Frente Abierto, Califato ¾, entre otras. «No me ha sido difícil encajar nunca en lo que me han propuesto, los admiro a todos. Me tomo las colaboraciones como oportunidades para soltar, para ver por dónde tiro, encontrar nuevos universos y enriquecerme. No solo haciendo sesiones de estudio, sino haciendo canciones de verdad, poder meterme yo en otros mundos. Me obliga a ser camaleónica, me sirve, me divierte y así conozco a otras bandas y artistas que admiro: le da sentido a la música, compartirla».
Hablando de compartir y colectividad, antes de ‘Sangre Sucia’ Ángeles Toledano tuvo un primer proyecto conjunto: Ángeles, Victor, Gloria & Javier. Una oportunidad de trabajar junto a uno de los productores más importantes de la música actual, Víctor Cabezuelo, que se une a Harto, Raúl Pérez o Dalila. «Víctor fue de las primeras personas que me puso en un lugar de compromiso. Las melodías que hizo para los poemas de Lorca me ayudaron un montón, me hicieron empezar a aprender a colocar mis creaciones desde un lugar más bello y radiante. Me dio la oportunidad de jugar con la música y divertirme».
De todas estas experiencias, Toledano ha aprendido a quedarse con los elementos y herramientas que quería utilizar para, luego, poder componer su propio universo: «Con Harto he aprendido muchísimas referencias, además de su manera de ver la música y la producción. Así como de Raúl Pérez, que es de los mejores productores de España: el día que grabé no estaba con nosotros, pero ver lo que ha hecho con Vera Fauna y su disco me parece una burrada, algo increíble».
Sin olvidar, por supuesto, la influencia de Dalila, ya no solo en su forma de entender la música, sino también el directo. «Nos conocimos en un BBK. Yo fui con una amiga a ver grupos que me encantaban; no iba a cantar ni nada.Y cuando nos vimos las dos, nos echamos una foto en plan grupis, la una de la otra. Fue increíble poder conocernos allí, porque yo la admiraba mucho: la manera que tiene de afrontar la música, pero también es la conciencia que tiene de su raíz. Y no de su raíz como algo manido: ella se va a su pueblo a componer; necesita estar empapada de su gente. En eso ella y yo estamos muy conectadas. Ella me pone horizontes muy bonitos».
Y, aunque no se quiere dejar ninguna colaboración atrás, hay una reciente que ha marcado de una forma especial a Toledano: ‘Cuando cantaba Morente’, junto a Jorge Drexler. «Me ha atravesado de manera completamente transversal. Cuando me mandó la mezcla, yo le dije por WhatsApp: acabo de entender un poco más lo que es la música. La manera en la que había mezclado el tema… Además, llegué al estudio y no era de una frase y luego otra frase. No. Me decía: “Los temas te los tiras entero”, y me iba tirando los temas enteros. Eso me hizo conectar con el tema de una manera muy real y muy veraz. Y cuando me mandó el tema mezclado, entendí muchas cosas de por qué Jorge es Jorge, de por qué es un maestro y un genio».
Todas esas influencias y ese aprendizaje conforman los cimientos sobre los que se erige Ángeles Toledano como artista. «Como buena peona de la música estoy centrada en seguir trabajando muy duro, con perseverancia y con mucho amor. Nuestro horizonte está en el nuevo formato de la gira, que lo presentamos en mayo, y a partir de ahí mi foco está en la Bienal. Quiero que salga bien, quiero poner toda mi energía, que sea perfecto y disfrutarlo».
Aunque, por supuesto, es inevitable que, paralelamente, se vaya ensanchando la vereda musical de la jienense: «Obviamente ya estoy pensando en el nuevo camino que me lleve al próximo disco. De ahí hay poco que contar, pero sí que ya tengo cosas escritas en una libreta, abierta a estructuras y a guiones de cosas que me pasan, pero nada más. Estoy muy centrada en lo de este año».
Consciente de lo que supuesto su primer álbum, Toledano entiende la importancia de mantenerse firme en su filosofía de vida: disfrutar del camino: «Es lo que siempre he soñado. Siento que por fin puedo hacer realidad las producciones que quiero, las creaciones que siempre había imaginado. Ese es mi objetivo: tener más herramientas para seguir creando y dándole forma a lo que hay en mi cabeza».
Herramientas, elementos e influencias que cobran sentido en su universo sonoro cuando conectan con su raíz. Así, en la creación ‘Sangre Sucia’ y el camino que dibujan sus canciones [‘ARAORA’, ‘MAMÁ TENÍAS RAZÓN’, ‘X LAS NIÑAS’, etc.] han sido fundamentales tres pilares vitales: su pueblo, su familia, sus amigas. «Siento que mi pueblo me quiere mucho. Y yo a ellos. Me apoyan, ¿qué más puedo pedir? Estoy orgullosa de venir de donde vengo, que ellos estén orgullosos de mí. Hay niñas que me paran en el pueblo y yo qué sé, al final, hay tantas mujeres en pueblo con las que reflejarse: valientes, luchadoras, trabajadoras… Si yo puedo, a mi modo, puedo servir de influencia, una influencia bonita, esa es una de mis mayores ilusiones», confiesa la Mega, consciente de lo inevitable de su presencia en la voz de Ángeles Toledano.