The Reales: «Parece que estamos esclavizados a identificarnos con un estilo»

La banda de Dos Hermanas The Reales mezcla géneros, autoproducción y ambición en su nuevo disco

The Reales nació casi sin querer, como esas cosas que empiezan en casa y un día se vuelven demasiado grandes para quedarse allí. Desde Dos Hermanas (Sevilla), entre estudios y mucho trabajo, The Reales —Lucía Real (voz y piano), Antonio Gutiérrez (guitarra), Álvaro Real (batería) y Rubén Hueso (Bajo)— ha conseguido levantar ‘Vuelta al Refugio, un disco que mezcla géneros (e idiomas) sin miedos ni prejuicios. Un trabajo donde han volcado todas sus inquietudes artísticas y en el que han encontrado una historia que empezó en su anterior EP (Oliver’s House), en la que al hablar de sí mismos, sin pretenderlo han conseguido, también, reflejar un poco el sentir de quienes les escuchan.

El disco salió el pasado 20 de marzo y, para la presentación del mismo, la banda montó un evento-coloquio con música en directo, una forma de crear comunidad alrededor del proyecto y conectar con quienes les siguen desde sus inicios: «Estuvo muy bien, tuvo muy buen recibimiento, todos estaban muy receptivos, salió genial. De hecho, todo lo que invertimos en el evento lo recuperamos, incluso con beneficios, algo que a la banda le viene genial en estos momentos», explica Lucía Real.

Algo que llama la atención de vuestro grupo es esa forma de autogestión, crear comunidad, hacerlo todo con mucha profesionalidad, a pesar de que no contáis con un sello o agencia detrás.

Álvaro: Al final, lo llevamos casi todo nosotros. Somos estudiantes y cada uno está en un ámbito distinto. Rubén estudia guitarra flamenca en el conservatorio de Córdoba; mi hermana estudia biología sanitaria; Antonio, que hoy no está, estudia producción musical en la Universidad Loyola; y yo estudio ingeniería de telecomunicaciones en La Cartuja. Mi padre nos ayuda muchísimo con la web, los contactos por Instagram, las entrevistas… Hace de «manager». Él propone ideas, nosotros damos el visto bueno y también aportamos las nuestras. Está muy puesto en el tema y siempre disponible para ayudarnos. Es complicado darse a conocer hoy en día, pero creo que está haciendo un buen trabajo y nosotros ponemos de nuestra parte para que todo salga adelante.

Lucía: La web la lleva mi padre, pero yo le ayudo bastante. Las redes sociales, como Instagram, las gestiono yo. También escribo algunas entrevistas y echo una mano en lo que puedo. Mi padre estudia mucho por su cuenta. No ha hecho una formación específica sobre cómo ser manager o cómo llevar entrevistas, pero por experiencia propia ha sabido desarrollarse en ese rol. Como consumidor de música, sabe lo que quiere la gente y cómo presentarlo para venderlo bien.

The Reales es una familia, no solo porque Lucía y Álvaro seáis hermanos, sino también por la comunidad que tenéis alrededor. ¿Cómo y cuándo nace la banda y cómo se fueron incorporando los distintos miembros?

Álvaro: El germen fue nuestro padre. Álvaro y yo nos apellidamos Real, y él nos metió en la música desde pequeños. Álvaro tendría siete años y yo nueve. Nos dijo: «Tú te vas a subir a cantar, tú vas a tocar la batería y yo la guitarra». Empezó como un proyecto familiar, algo de estar por casa. El nombre y el logo —el que lleva Rubén en su camiseta— fue el primero que creamos; lo dibujamos en unas navidades.

Lucía: Luego conocimos a Rubén, y mi padre le dijo: «Tú al bajo, vamos a probar». Más tarde apareció Antonio, a quien conocía Álvaro. Todo fue gracias a él. Cuando ya estuvimos los cuatro, mi padre se apartó y seguimos adelante, haciéndolo más profesional. Empezamos a componer hacia 2021 o 2022.

¿Cómo influye la diversidad de vuestros gustos y formaciones musicales en el sonido del grupo?

Rubén: Como cada uno viene de un sitio distinto, eso influye mucho. Álvaro y yo nos conocimos de pequeños en el conservatorio de guitarra clásica. Yo escuchaba lo que ponían en casa o lo que veía allí, pero de rock no tenía ni idea. Ni de Mägo de Oz, Metallica o ese tipo de grupos. En casa se escuchaba más rock-pop suave. Cuando entré en el grupo, ellos empezaron a enseñarme géneros, canciones, cómo improvisar… Poco a poco fui conociendo más música. Luego me metí en la guitarra flamenca y enseguida en el bajo, así que por ahí llegó otro estilo distinto..

Álvaro: Cada uno ha tenido su recorrido. También fuimos los cuatro a un campamento de rock en Soria, donde descubrimos muchísima música. Para mí fue el momento en el que más me puse a explorar y a encontrar mi estilo. A mí me gusta más el rock en español y a Lucía le gusta un género muy variado. Al final escuchamos de todo, y eso se refleja en el disco, que tiene muchos estilos distintos.

¿Cómo trabajasteis el proceso de composición de este disco?

Rubén: En este disco, al principio nos reuníamos para ensayar y de ahí salían ideas que íbamos trabajando. Es la forma más habitual de componer hoy en día. La mayoría de ideas surgían cuando nos veíamos. Algunas nacieron de líneas de guitarra que se le ocurrieron a Antonio en su casa. Él trabajaba la idea, nos la enseñaba y entre todos veíamos qué podía aportar cada uno.

Álvaro: Con ‘4Vientos’ pasó algo distinto. Mi hermana compuso ese tema al piano durante la cuarentena, una pieza tranquila. En 2022 o 2023 decidimos cogerla y transformarla. En vez de dejarla en un estilo más pop o soul, la llevamos hacia un pop-rock más suave, por así decirlo. Otros temas, como ‘Survivor’ son más metaleros. Tenemos muchas ramas de géneros porque cada uno ve la música de una forma distinta. Si tuviéramos que definir un género concreto, no podríamos. Sería algo experimental, porque somos un montón de influencias. Y eso se nota en cómo salen las ideas.

¿Buscáis una identidad musical definida o preferís mantener la libertad estilística?

Álvaro:A mí me gustaría que no buscáramos una identidad cerrada. Hoy en día parece que la gente está esclavizada a identificarse con un género. Por ejemplo, la banda Sleep Token recibe muchísimo hate: los metaleros dicen que eso no es metal, los poperos dicen que eso no es pop… Hay una controversia constante que no merece la pena. Creo que la música debe salir como salga. A quien le guste, bien; y a quien no, también. Lo importante es que nos guste a nosotros.

Lucía: Además, al tener canciones de géneros distintos, la gente puede sentirse identificada con unas u otras. También llegas a más público. A mí me gusta explorar: cosas funk, metaleras, comerciales…

Álvaro: Me gusta poder abrirnos y no tener que decir «somos un grupo de X». La vida es descubrirse. No descarto que algún día saquemos un álbum entero de metal, quién sabe. Pero la idea de abrirnos no me desagrada.

Rubén: Hay grupos como Muse que pueden hacer un tema con sintetizadores, otro más rockero, otro más cañero… y tienen un recorrido larguísimo. Su variedad de géneros me parece muy rica.

¿Cómo fue el proceso de producción del disco y con quién trabajasteis?

Álvaro: Es un tema complejo. El primer single que sacamos, ‘What’s Worth for Me’, lo produjo Pablo, de Ventresca Sound. Tenía una academia de inglés y estaba empezando a probar con la producción. Nos contactó y, como lo hacía gratis porque éramos una banda emergente, aceptamos. El resultado quedó bastante bien. El resto del disco lo trabajamos con Luis Miguel Cortés, un técnico de sonido que nos vio tocar en el Long Rock Café de Sevilla. Le gustamos y quiso hablar con nosotros para grabar un disco. Grabamos las baterías en un estudio y luego, en su casa, las guitarras, el bajo y las voces.

De cara al próximo disco, queremos autoproducir más. Antonio, que estudia producción musical, lleva meses trabajando conmigo ideas nuevas. He ido a su casa a enseñarle composiciones y él ya tiene más conciencia de cómo funciona todo. Está trasteando con los DAW y con plugins de guitarristas conocidos, y estamos sacando un sonido muy bueno. Quizá para mastering y mezcla necesitemos ayuda de un experto, pero la producción queremos hacerla nosotros.

¿La estructura narrativa del disco fue planificada desde el principio o surgió después?

Lucía: Fue más bien a posteriori. Compusimos varias canciones y luego pensamos: «¿Y si les buscamos un sentido?». Como ya habíamos presentado al personaje de Oliver en el EP, decidimos construir una historia. Si te fijas, muchas canciones se relacionaban con momentos bajos de su vida, retos, una parte más de ira y luego un regreso a la luz. Así que dividimos el disco en cuatro movimientos. Cuando lo presentamos, se veía muy claro cómo conectaba todo siguiendo la historia del personaje. Nos gustó mucho la idea.

¿Qué influencias reconocéis en vuestras letras y en la forma de construir historias dentro del disco?

Álvaro: En lo lírico, no creo que hayamos tenido una influencia directa. Quizá inconscientemente sí, pero no de forma buscada. Hemos escuchado mucho a Robe, que enlaza canciones entre sí. En un futuro podríamos hacer algo así: que una canción termine y la siguiente empiece donde lo dejó la anterior. Él usaba mucho ese recurso.

Lucía:. Al final te influyen muchas cosas sin darte cuenta. Lo tienes dentro, te suena, lo pruebas y dices: «Oye, queda bien». Creo que esas influencias entran sin que te des cuenta.

¿En qué momento creativo os encontráis ahora y cómo estáis trabajando nuevas ideas?

Rubén: Es verdad que llevamos mucho tiempo con este disco compuesto. Ahora ya, oficialmente, en 2026 y 2027, nos estamos presentando por todos lados. De hecho, ya he hecho los carteles de 2027 porque tenemos que darle mucha fuerza al disco. Eso no quita que de aquí a Navidad o verano queramos seguir componiendo. Como decía Álvaro, ahora mismo estamos cada uno en un sitio: Lucía en Madrid, yo en Córdoba… pero Álvaro y Antonio, que están aquí, están quedando y sacando ideas. Por ejemplo, están pensando en un tema que continúe la historia del disco anterior. Vamos dándole vueltas, pero será un proceso lento porque requiere tiempo y calma. Es complicado, pero es lo que hay.

Álvaro: Lo que tenemos claro es que el próximo disco queremos que suene mucho mejor. Queremos que suene profesional, como si hubiéramos invertido 10.000 euros, aunque no podamos hacerlo. Yo, al menos, tengo ganas de echarle todas las horas del mundo para que suene realmente bien.

¿Cómo está reaccionando el público al disco y qué feedback os está llegando?

Lucía: El otro día me llegó un mensaje larguísimo al Instagram del grupo, de alguien que no conozco, diciendo que le había encantado el disco, que era la primera vez que lo escuchaba y que su favorita era Where is Oliver. Decía cosas preciosas. Y pensé: así da gusto sacar música. Al final, mi entorno probablemente me va a decir que está bien, claro, pero recibir feedback de gente que no te conoce es otra cosa. Incluso la gente cercana nos dice cuál es su favorita, qué les ha gustado… Ver a la gente cantar tus canciones, o saberse las letras o tararearlas me parece precioso. Me da muchas ganas de seguir componiendo.

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